El agujero negro financiero

Ahora que algunos privilegiados científicos se afanan en jugar con su recién estrenado ‘megagadget’, conocido como “Large Hadron Collider” (LHC), para tratar de descubrir el famoso bosón de Higgs —una subpartícula atómica cuyo papel es el de transmitir interacciones entre el resto, actuar como componente de la radiación atómica y que se supone que podría explicarnos el origen de la masa de otras partículas elementales, es cuando nos surge el agujero negro financiero que bien podría tragarse el sistema financiero total, a nivel mundial.

En el LHC de Ginebra, Suiza, se pretende demostrar, entre otras cosas, que la teoría del Big Bang, que dio origen a la Creación, es cierta. Nos hemos gastado —lo más seguro, en balde— miles de millones de euros en su construcción pero así es la ciencia, basada en la prueba y el error. Lo malo es que los que llevamos, años y años, reivindicando mayores gastos en I+D+i, relacionados con las energías alternativas a los hidrocarburos fósiles, no encontramos donaciones parecidas por parte de los gobiernos, las empresas y las universidades.

De manera paralela, ayer por la mañana, todos nos despertamos de un fatal letargo y pudimos ver claramente cómo la bestia del nuevo Leviatán, que caracteriza el neoliberalismo, se levantó rugiendo de dolor, herida de muerte. Algunos sintieron pánico, pues pudieron sentir con fuerza lo frágil que es nuestro sistema financiero. Sintieron a la bestia que nos arrastraba, impotentes, hacia el abismo. Un agujero negro,  consecuencia de otro ‘big bang’, y originado por el estallido de la gran burbuja financiera que el neoliberalismo había ido, inflando e inflando, tan absurda como avariciosamente, a lo largo de las dos últimas décadas.

En el caso de las partículas elementales, algún científico que otro, quizás en su transición del éxtasis a la resaca, llegó a definir el bosón de Higgs como la “partícula de D-s”. Quizás, en la tan grave crisis financiera que atravesamos, y sin necesidad de hacerlo de un manera tan arrogante, algunos intenten dar con la “partícula de la Bestia”. Esa partícula diabólica que generó el disparate de crear las burbujas inmobiliaria y financiera, a la vez.

A estas alturas de la historia, y cuando los bancos de inversiones más importantes de Estados Unidos se tambalean, a riesgo de caerse sobre el asfalto de la miseria, o de caer fulminados por el rayo de la quiebra, mientras siguen esperando ser rescatados por el resplandeciente ángel guardián del templo sagrado, de aquel que encierra al ‘Bank of America’ o a JP Morgan Chase Manhattan Bank. Visto lo visto, no me cabe ninguna duda de que dicha partícula diabólica también será un componente importante de la usura. Últimamente, su poder autodestructivo ha entrado en la fase de máxima potencia. De hecho, está forzando, con éxito, para que nuestro sistema financiero se transforme en un terrorífico agujero negro que arrample con todo aquello que tenga valor como activo tangible.

El riesgo es sistémico, puesto que afecta a todo el sistema mundial de las finanzas, y aunque se haya iniciado en Estados Unidos, también nos afecta a nosotros con consecuencias, si no peores, sí irreversibles y traumáticas. La situación actual resulta lo más dramática que nos pudiéramos imaginar. Para comparar esta crisis con crisis económicas anteriores, nos tendríamos que remontar a la ‘Gran Depresión’ sufrida, tras la crisis de 1929.

Las noticias de ayer no hicieron más que confirmar lo que, tantas veces, hemos predicho sobre el fin del neoliberalismo.  Es el monstruo Leviatán del siglo XXI, basado en el capitalismo financiero especulador —que nada tiene que ver con la economía real que se ocupa del comercio e intercambio de bienes y servicios y que, tan sólo representa el 10% de las transacciones monetarias, a nivel mundial. El resto de los flujos financieros y monetarios, que suponen la inmensa mayoría de estos flujos, el 90%, son debidos a la especulación

Ayer, vimos que las bolsas del mundo se desplomaban por el terremoto que se estaba produciendo, ese lunes negro, 15 de septiembre de 2008, en Wall Street. De algún modo, podríamos decir que la crisis financiera había terminado por destruir a Wall Street o, al menos, a lo que este mercado bursátil era hasta entonces. La banca de inversión, tal como la hemos conocido, funcionando boyante, y hasta hace pocos años, había muerto para siempre.

Mientras, AIG, la mayor aseguradora del mundo y que muchos dan por hecho que pronto se encontrará en la picota, se derrumbaba un 40% en Europa pues necesitaba, como sea, que el Sistema de Reserva Federal de Estados Unidos —Fed— le inyecte los 40.000 millones de dólares que le ha solicitado y que necesita para no desplomarse aún más —es curioso ver cómo, cuando se habla de soluciones a esta crisis financiera, por si acaso, todos los, hasta hace poco, defensores del neoliberalismo suelen rogar a los bancos centrales para que acudan al rescate, pues poco se acuerdan ya de la ”mano invisible” que mueve el mercado, con la que nos engañaron tantos años, como a imbéciles.

La suerte de Lehman Brothers, el cuarto banco de inversiones más importante de Estados Unidos, no ha podido ser peor. La quiebra motivada por el agujero que le han producido sus millonarias deudas y que no podía pagar, le han terminado por rematar de muerte. Ahora, los que sufrirán son los millones de inversores que compraron bonos de Lehman Brothers y que no llegarán a cobrar jamás.

De este modo, el histórico Lehman Brothers es como acaba con su larga vida empresarial de casi 160 años de duración ininterrumpida. Pero no sólo Lehman suspende su actividad, también suspende sus pagos, creando arruinados por todas partes, atrapados, a mi parecer, en la quiebra mayor registrada, en toda la historia de Wall Street. Hemos de tener en cuenta que sólo los bonos emitidos por esta entidad tienen un valor de mercado de unos 150.000 millones de dólares y que los activos de la entidad tenían un valor de 620.000 millones de dólares, al cierre del primer semestre de este año, y que ahora valen casi cero. Al final de su existencia, Lehman Brothers, que  suspendió pagos el lunes, deja una deuda a sus acreedores —fundamentalmente, bancos y cajas de ahorro— que supera los 613.000 millones de dólares. Pronto veremos caer también algunos de estos bancos acreedores. Lehman Brothers no caerá solo, por supuesto.

Los empleados de Lehman Brothers esperan, hasta el último momento, que surja un Barclays Bank o un ‘Bank of America’ que los rescate del infierno como pasó con Bear Stearns pero, por lo visto, las negociaciones mantenidas no llegaron a cuajar. La situación es muy crítica pues el sistema financiero estadounidense está muy tocado, sobre todo después de que el Tesoro de Estados Unidos tuviera que rescatar a las dos agencias semigubernamentales hipotecarias, Fredie Mac y Fanny Mae, operación financiera que está considerada de alto riesgo.

Según los expertos, no había otra alternativa. Fannie Mae y Freddie Mac, los gigantes hipotecarios de Estados Unidos, estaban heridos de muerte. Si hubieran caido dichas agencias hipotecarias, hubiera caído también todo el sistema financiero. Los problemas de capital y el tamaño de su deuda, superior a los 5.400 millones de dólares, se habían convertido en una amenaza para todo el sistema financiero —ambas entidades respaldan casi la mitad de las hipotecas que se hacen en Estados Unidos— un mercado estimado en más de 12 billones de dólares.

Hace algo más de una semana, el Gobierno Federal tuvo que llegar al rescate con el objetivo de poner fin a la caída de precios de los activos con garantía hipotecaria. De este modo, se pretendía, ingenuamente, mejorar la confianza de los inversores y reactivar, una vez más, un mercado inmobiliario que se encuentra en la UVI.

Muy contraria fue la suerte sufrida por el también banco de inversiones Merrill Lynch, que ocupaba el tercer lugar en el ranking de los bancos de inversiones de Estados Unidos, por detrás de JP Morgan y Goldman Sachs. Este banco, a pesar de estar a punto de declararse en quiebra, gracias a la ayuda prestada la madrugada de ayer, por el ‘Bank of America’, ha podido salvarse de la quema, escapándose de sucumbir como Bear Stearns y Lehman Brothers.

El ‘Bank of America’, el segundo banco estadounidense por recursos, acaba de comprar la entidad financiera Merrill Lynch por 50.000 millones de dólares, lo que representa, sólo, un tercio del valor que tenía hace casi un año. Con esta operación financiera se ha logrado evitar que el riesgo sistémico se desencadenase, al menos, para ganar tiempo. En esta situación, muchos son los analistas financieros que consideran que esto es sólo el comienzo y que el llamado ‘efecto dominó‘ amenaza incluso a los bancos más saneados como Goldman Sachs. ¿Qué banco será el siguiente?

Actualmente, se estima que unas trescientas entidades financieras de Estados Unidos van a entrar en proceso de quiebra y que su desenlace pronto podremos conocerlo. Pero se espera lo peor, ya que si, hasta hace poco, el riesgo se centraba en las hipotecas de alto riesgo y que, como ya sabemos, fueron el detonante de la inestabilidad en el sistema financiero americano, ahora, esta crisis se ha extendido al resto de activos financieros.

Por los datos que se manejan, nada hace pensar que no se esté ya extendiendo, como una mancha de aceite, a otros activos de consumo, ya que las empresas mercantiles de bienes y servicios se encuentran con problemas financieros y ya no pueden seguir asumiendo los costes de inflación de la producción y de la energía, sin trasladarlos al cliente final.

La mancha de aceite hace tiempo que se ha extendido por el mundo y amenaza a las economías que más han participado en la economía especulativa, como ha sido aquella orientada al impulso y desarrollo de las burbujas inmobiliaria y financiera y que tan bien conocimos por nuestros lares. Así pues, España es uno de los más países más tocados, pues su economía, durante los últimos 15 años, sobre todo, ha estado muy contaminada por el irresponsable negocio de la especulación inmobiliaria y financiera.

Además, a dicho negocio se destinó todo lo que se tenía y todo lo que se recogió prestado, principalmente, del capital europeo. ¡Después de Estados Unidos, es el segundo país del mundo que más dinero prestado debe, en valores absolutos! Hoy en día, entre empresas y familias, se deben 2,4 billones de euros que, dada la larga recesión económica en la que entramos y la gran pérdida de competitividad experimentada, durante estos últimos años, dudo mucho que algún día se lleguen a pagar. A lo más, España se pondrá en venta. Será la única forma de pagar la deuda contraída por culpa del disparate del ladrillo. No olvidemos, tampoco, que el diferencial entre los depósitos bancarios y el dinero prestado, vía créditos, representa un 54%. Si a este dato añadimos, tal como se espera, un fuerte aumento del euribor, la situación no podrá ser más angustiosa y preocupante.

Hasta la fecha, las entidades de crédito, bancos y cajas de ahorro —que pasaron de ser prestamistas del interbancario a prestatarios natos— han podido capear bien el temporal pero todo ha sido mera apariencia, gracias al maquillaje que ofrecen los balances económicos. Ahora que el BCE ha decidido cambiar las reglas de juego que dan acceso a los prestamos de liquidez que ofrece, la situación se agravará y podremos asistir a un aumento considerable de la falta de liquidez de los bancos y cajas de ahorro, agravado por un fuerte incremento de la morosidad. Muchos bancos quebrarán y caerán con el dinero que les depositaron.

De nada valdrá cancelar créditos, mediante la permuta de activos, para evitar quiebras. Como decía hace casi dos años, el futuro se presenta muy negro y tampoco podrán surgir soluciones reales, mientras los activos inmobiliarios no se reduzcan en más de un 56%.  No hay perdón sin restituir el robo. ¿Conocen a algún hombre de negocios, que sea tan avaricioso, y que habiendo sufrido un naufragio, prefiera morir ahogado, antes que soltar su maleta cargada de lingotes de oro?. Para nuestra desgracia, los hay y muchos, pero por poco tiempo. Los tiempos del capitalismo financiero, del capitalismo del lucro y de la usura se han acabado.

El capitalismo tendrá que regresar a sus raíces keynesianas o volveremos, de nuevo, a la edad de la barbarie. Deberá dejar de ser un juego para ludópatas financieros que, durante veinte años, se sirvieron de él para su lucro personal y lo utilizaron como una palanca para su propio enriquecimiento, ante la culpable pasividad de gobiernos y autoridades económicas que hacían la vista gorda, de manera descarada. Estoy seguro que el capitalismo volverá ser un excelente medio para la creación de empleo y de riqueza y fuente inagotable de progreso y desarrollo para el conjunto de la sociedad.

Tendrá que asumir, escrupulosamente, el contrato social, de manera que la equidad social y el Estado del Bienestar, así como el Desarrollo Sostenible, sean sus mayores y principales conquistas. En definitiva, hará realidad la frase de Franklin D. Roosevelt cuando, a la hora de interpretar el crecimiento económico anual de su país, afirmaba que a él no le interesaba que le dijeran cuánto dinero se habían metido en los bolsillos aquellos que ya tenían mucho, sino cuántos pobres dejaban de serlo ese año.

 


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8 respuestas a El agujero negro financiero

  1. L. Silva de Balboa dice:

    La economía del “pretending” financiero ha hecho funcionar desarrollos aparentes sobre todo en paises emergentes que se convierten en centros de especulación sectorial y cuyos remanentes sirven para crear un aparente progreso social costeado por el ir y venir de inversiones que se mantienen en grados de liquidez y descompromiso total con aportes reales, creaciones permanentes de empleos y desarrollo tecnológico.
    Estas especulaciones sectoriales permanentes “revolving” generan en su carácter sociedades con tremendas desigualdades y crean compartimentos incomunicados en una misma sociedad, donde se llega a observar que en un pais existen dos o tres países con realidades de horrenda disparidad.
    El futuro posible del regreso a los ancentros originales de la economía clásica, no podrá emerger de las mismas fuentes actuales que la desnaturalizan.-
    El asunto crucial es descubrir con acierto quién, donde, cómo y cuando podría iniciarse este retorno, o talvéz debemos redescubrir o reinventar la economía misma y dejar que otra disciplina, más integral, conduzca y lidere el progreso y la vida.-

  2. Sirenita dice:

    Muy buen artículo profesor Gabiña. Lastima que cuando se hubieran podido haber tomado medidas que lo evitaran, a personas como usted nos les hicieran caso en ningún círculo del poder.
    Estoy de acuerdo con lo que escribe L.Silva de Balboa. Ahora es cuando necesitamos reinventar la economía. Me gusta Joseph E. Stiglitz pero no creo que le hagan caso los financieros, políticos y hombres de negocios que queden. Aunque podría ser todo lo contrario. Yo tampoco creo que el capitalismo financiero tal como lo conocimos pueda renacer de las cenizas. Se impondrán los bancos del tipo Bank of America, con reglas de juego mucho mas estrictas.

    Saludos cordiales

  3. Don Luca dice:

    También se podría pensar que el capitalismo no tiene remedio y que estos acontecimientos son sucesos normales. Creo que la especulación es algo inherente al capitalismo, como también la asunción de riesgos. Se podrán poner puertas al campo pero no sería útil. Por mi experiencia, lo único que sí hay que evitar, utilizando reglas de juego muy precisas en los ratings, es que las entidades financieras no nos pudieran mentir o engañar nunca a los inversores utilizando triquiñuelas contables que desvirtuaran los balances reales y los niveles de riesgo y apalancamiento.

  4. Dalmata 101 dice:

    Y los sucesos no se detienen. Nacionalizan AIG. A ver donde estan esos neoliberales que se oponian a que los estados intervengan. HBOS, el famoso Halifax Bank tambien esta quebrado. Morgan Stanely tambalea. Para cuando sabremos las quiebras de los bancos, y sobre todo cajas, del Estado Español?. En muchas de ellas tener más de 20.000 euros en la cuenta corriente o libreta de ahorro es una locura.

  5. Dalmata 101 dice:

    Tampoco son muy buenas las noticias que llueven sobre el mercado del interbancario. Creo que estando las cosas así, lo mejor es que acabe lo que tiene que acabar cuanto antes y no alarguemos la agonia con inyecciones de liquidez que como dice Alan Greenspan en su ultimo libro, no valen para nada y además, el mercado lo unico que hace es perder confianza y deteriorarse, extendiendo la crisis a las empresas sanas

  6. Pepelu dice:

    ¿HABRA CAIDO EL MURO DE WALL STREET?

    Hace ya 13 meses que estalló la crisis que ninguna autoridad política u organismo nacional ni internacional vaticinó. El primer susto nos lo dio el banco británico Nothern Rock sobre el que la gente se agolpó para rescatar el dinero depositado. Más tarde el Gobierno lo nacionalizó poniendo dinero público para salvarle de la bancarrota.

    Durante todo el verano vivimos una crisis donde los bancos centrales acudían al rescate de los bancos con sumas multimillonarias. Corrieron ríos de tinta intentando explicar la situación. Unos decían que era una crisis de liquidez, otros que de solvencia, algunos que de confianza…Hoy me atrevería a decir que fue el inicio de una crisis de Sistema.

    Aunque en un primer momento y ante la intervención furibunda de los bancos centrales, sobre todo la FED, pareciera que las aguas volvían a su cauce, pronto empezamos a oír sobre la desaceleración de la economía. El mercado inmobiliario se derrumbaba, el consumo aflojaba, los créditos se restringían a la vez que se encarecían para desgracia de los prestatarios. Esta situación puso en jaque a cantidad de empresas, entre las que como ejemplo podemos destacar Martinsa, con una suspensión de pagos de más 5.000 millones de € .

    Más recientemente cae Bearn Stern, que es rescatada con dinero público, y a continuación este mismo fin de semana, Lehman Brothers, banco de inversión con un agujero de 600.000 millones de $, junto con una de las aseguradoras más grandes del mundo AIG. Esta última ha sido nacionalizada encubiertamente con un aporte de 85.000 millones de $.

    Viendo las orejas al lobo, otras Entidades de Crédito se están apresurando a fusionarse para salvarse de la quema. Es curioso observar que las que están en el ojo del huracán sean las más grandes. Da la sensación de que aquí no se va a librar nadie. Nadie está seguro, pues si esas caen que son grandes multinacionales ¿qué puede pasar con otras más débiles?.

    La gran paradoja con que nos encontramos es que precisamente estas empresas tan renombradas y que han caído con tantas pérdidas (si las analizamos una a una dan verdadero pánico), no hace muchos años ganaban dinero a espuertas. Y aquí la pregunta del millón. ¿Cómo ha sido esto posible? ¿Porqué son tantas? ¿Es un problema de mala gestión ó hay algo más?

    Todo el mundo reconoce que las Entidades de Crédito han estado trabajando con un apalancamiento excesivo, o por lo menos no aconsejable. El apalancamiento significa mover activos muy superiores a los que correspondería el tamaño de la empresa. La ingeniería financiera, que por cierto es una de las más imaginativas, ha inventado múltiples instrumentos como derivados, productos estructurados, coberturas…que posibilitan que con el mismo producto puedan hacerse múltiples operaciones a costa de aquél. Aquí reside el caldo de cultivo de la especulación. No es necesario invertir directamente en activos reales sino que pueden hacerse apuestas sobre ellos emulando a los mejores casinos de las Vegas. Todo esto ha posibilitado que el mundo financiero mueva muchísimo más dinero que el del mundo económico.

    Las garantías que avalan las operaciones son muy pequeñas en comparación al subyacente (activo real) que mueven. Esto hace que cuando se gana, se gane mucho y la codicia (eso que la condición humana parece que no puede evitar) invita a añadir algunas posiciones más de riesgo, hasta que llega el fin y nos pilla en el máximo grado de apalancamiento. En el momento que se entra en pérdidas tenemos que multiplicar por ese factor máximo de riesgo y es lo que nos lleva a la quiebra.

    Esto podría explicar en parte la razón de estas bancarrotas, pero hay otra pregunta interesante que hacerse: ¿Porqué necesitaban apalancarse tanto? ¿No les era suficiente con sus cómodas ganancias sin necesidad de tensar tanto la cuerda? ¿Qué extraña fuerza les hace comportarse así?

    A cuenta de esto, hace no mucho, un director de sucursal de un banco mediano me decía que él se daba cuenta, que en pleno boom inmobiliario se concedían créditos más allá de lo que la prudencia aconsejaba. Así se lo hizo saber a sus superiores, y la respuesta fue que no fuera tonto y que hiciera lo que los demás: conceder créditos y aumentar el negocio a toda costa, ya que sino la competencia les ganaría y se reiría de ellos. Incluso le insinuaron que ningún miembro del consejo de administración lo entendería y mucho menos los accionistas. Optó por no ser tonto (él sólo no podía luchar contra el status), pero hoy día se lamenta.

    Este ejemplo nos enseña que el Sistema es el que impone el criterio. No puede dejar de crecer continuamente, es como una locomotora sin frenos en el que el maquinista va echando más y más carbón. EEUU el país Capitalista por antonomasia y el más poderoso del mundo se ha convertido en el más empufado. Para crecer él pide prestado al resto del mundo. Hoy en día es dependiente de chinos, japoneses y europeos, ya que necesita que éstos compren desesperadamente su deuda que va creciendo sin parar. El gasto es el carbón del maquinista, hay que echarlo continuamente, ya que la máquina no puede parar.

    En las familias de nuestros abuelos, que de media eran numerosas solamente entraba un sueldo. Más tarde y después de la guerra, entre otros objetivos, la mujer reivindicó su incorporación al mundo laboral. Aunque inicialmente al Sistema Capitalista no le gustara demasiado, pronto se dio cuenta que la incorporación de ésta le reportaría pingües beneficios, como así fue. A pesar de que la economía crecía y crecía, el Sistema no dormía y quería más y más. Quería que los individuos gastaran lo que no podían pagar para que así las empresas se forraran. Y he aquí que inventó el crédito ó pago diferido: comprar hoy y pagar mañana. Inicialmente estos préstamos fueron muy restrictivos, ya que financiaban una parte del gasto y además en plazos cortos. A medida que fue pasando el tiempo y hasta nuestros días, se han llegado a financiar más del 100% de la inversión y en plazos verdaderamente amplios.

    Por lo tanto vemos que el modelo está basado en un crecimiento continuo de gasto financiado con deuda. Llega un momento en que no podemos gastar más. Hemos comprometido el futuro, donde por cierto, tendremos que retraer recursos para pagar lo que hoy hemos gastado de más. Tengo la impresión que este ritmo no es sostenible, pero el Sistema nos obliga a más. ¿Cómo parar? Desgraciadamente sólo veo una forma: descarrilando tren.¿El terremoto de Wall Street puede ser el inicio del descarrilamiento? Me recuerda a la caída del muro de Berlin. ¿Habrá caído el muro de Wall Street?

    En cualquier caso pienso que el modelo ha fracasado y puede que nos lleve a la ruina. Sus cimientos que antaño parecían tan sólidos, hoy parecen basados sobre arenas movedizas. ¡¡Quién hubiera dicho hace nada que gobiernos neoliberales nacionalizarían empresas privadas contra su voluntad¡¡ ¿Dónde están las leyes del Mercado que tan profusamente habían defendido? Capitalizar las ganancias está muy bien, pero porqué socializar las pérdidas?

    No quiero ser agorero, pero mucho me temo que tengamos que prepararnos para una crisis en toda regla. No pondría la mano en el fuego diciendo que algún Banco conocido ó Caja amiga no caiga en el próximo futuro. El túnel que nos espera es duro, oscuro y largo. Y hasta quizás tengamos que aprender a crear otro modelo más sostenible y fiable que nos garantice un futuro más prometedor.

    ¡Ah¡ sólo un deseo: ojala me equivoque.

  7. GIOVANNY ACOSTA dice:

    Que grado de apalancamiento tenia el banco lheman brother?

  8. jjgabina dice:

    Unas treinta veces

    Saludos cordiales

    Juanjo Gabiña

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