El Cambio Climático se acelera, a pesar de los cínicos

Cuando las noticias que nos llegan del Ártico nos hablan de que el deshielo sigue aumentando, todavía hay quien cuestiona que el Cambio Climático se deba a la acción del hombre. Hace dos días, por ejemplo, mi hijo vino de la escuela diciéndonos que una profesora suya les había dicho que lo del Cambio Climático era una cuestión cíclica y que no tenía nada que ver con las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero, GEIs, y que todo era un negocio.

Me preocupé menos cuando añadió diciéndome que se trataba de la profesora que les daba dibujo. Lo del negocio no lo entendí porque que yo sepa, el único negocio de importancia es el que protagonizan los rentitas del sistema —como, por ejemplo, las compañías petroleras— que llevan años lucrándose con las ventas de gasolinas y gasóleos. Tampoco pude asociar qué tenía que ver esta profesora con las petroleras y porqué opinaban parecido.

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Envuelto en mis reflexiones, también pensé que, dado el bajo nivel de compromiso en la lucha contra el Cambio Climático que habían demostrado los gobernantes de los países de nuestro entorno, lo normal —lo que menos desentonaba con nuestro cínico “modus vivendi“— eran las opiniones, tan gratuitas como falsas, que aquella profesora había vertido sobre las causas del Cambio Climático —de una manera tan poco profesional e irresponsable— en la clase de mi hijo. Opiniones que contradecían el trabajo y las investigaciones rigurosas que, durante decenas de años, han desarrollado, y siguen desarrollando, miles de científicos, distribuidos por todos los rincones del Planeta.

La realidad del Cambio Climático ya iniciado, tristemente, nos dice todo lo contrario. La disminución de los hielos marinos del océano Ártico sigue aumentando, año a año, corroborando así, la opinión de los expertos que afirman que, antes del 2020, el océano Ártico quedará libre de hielos, durante el verano. Nos guste o no, el calentamiento global está acelerando la pérdida irreversible de las placas de hielo que fueron creadas durante miles y miles de años.

Las áreas de la Tierra que se caracterizaban por ser lugares de hielos perpetuos —y que se conocen como la criosfera— han comenzado a tener problemas existenciales profundos. Hasta el momento, y durante este verano, las placas de hielo del océano Ártico se han reducido hasta alcanzar su segundo menor registro, cuando todavía el verano no ha concluido. Así, las placas de hielo, que se encuentran a lo largo de las islas situadas al norte de Canadá, se están desintegrando a un ritmo cada vez más rápido.

Un nuevo informe elaborado por el Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas y el Servicio Mundial de Vigilancia de Glaciares —World Glacier Monitoring Service— subrayó que el ritmo de deshielo de los glaciares, en los sitios que el Servicio utiliza como referencia, se había duplicado desde el año 2000. Las consecuencias de esta pérdida de hielos en zonas de altamar, tendrán un amplio impacto sobre el calentamiento global ya que contribuirán a acelerarlo de manera significativa.

Estamos hablando de enormes áreas que, hasta hace poco, estaban cubiertas con placas de hielos perpetuos y que están conociendo una pérdida progresiva de su superficie helada. La gente, como la profesora de dibujo de mi hijo, podrá debatir sobre las causas que están provocando que el hilo del Ártico se esté derritiendo, pero sobre lo que no podrá tener dudas es sobre el hecho de que allí los hielos están desapareciendo, y que lo están haciendo a pasos agigantados. Son cambios que se producen de una manera muy rápida y que nos resultan, realmente, muy difíciles de comprender. Resulta sorprendente, cuando no inexplicable, si no fuera por los científicos que trabajan sobre el clima, entender cómo, todo un paisaje helado, inalterable durante miles y miles de años, puede quedar totalmente transfigurado, en tan sólo dos décadas.

Además, los científicos nos apostillan que se trata de cambios irreversibles que permanecerán así, durante siglos, a menos que se produzca el Cambio Climático Abrupto —que nos introducirían en otra glaciación, al colapsarse las corrientes termohalinas que permiten a Europa gozar de un clima templado tan benigno, gracias a la corriente caliente del Golfo que baña sus costas y a pesar de las latitudes tan altas en la que sus tierras se encuentran.

Sea lo que sea lo que nos devenga, no tengo ninguna duda de que, lo que venga, no será nada bueno. Luego pediremos milagros que, obviamente, no mereceremos porque ahora, cuando debiéramos actuar en contra del Cambio Climático, nos estamos comportando de una manera tan mezquina, tan torpe y tan poco inteligente, engañando a la gente como si hiciéramos algo.

Estos irresponsables dirigentes que tenemos, gracias a la complicidad de los medios de comunicación, engañan a todos, o a casi todos. No obstante, a mí, al menos, hace tiempo que dejaron de hacerlo. Pero, a quienes no serán nunca capaces de engañar es al Planeta Tierra que sigue experimentando un proceso irreversible de derretimiento o fusión de sus hielos. Este verano, a principios de agosto, la plataforma de hielo de unos 60 km2, conocida como Markham, rompió sus amarres con la costa norte de la isla de Ellesmere y se hizo libre a la mar. Ahora es una isla de hielo, de casi el tamaño de Manhattan, que va flotando libremente por el océano Ártico.

Otras cuatro grandes placas de hielo que permanecen flotando, cerca de las costas de Canadá, han perdido el 60% de su superficie, mientras que son numerosas las plataformas de hielo que siguen desintegrándose totalmente, hasta fundirse con las aguas. En total, la pérdida del hielo marino situado junto a las costas de las islas del norte de Canadá, durante este verano, asciende a una superficie total de hielo que es superior, en tres veces, al tamaño de la isla de Manhattan. Lo que significa que, aproximadamente, al 23% de la superficie de hielo que existía, a comienzos de verano, ha desaparecido.

Las mediciones, vía satélite, realizadas el pasado 26 de Agosto, indican que la pérdida de hielo marino en el Océano Ártico, durante esta temporada, está siendo de algo más de 5,2 millones de km2. La pérdida de estas placas de hielo está destrozando ecosistemas microbianos únicos que tanto han ayudado a los biólogos a evaluar la variedad de ambientes extremos en los que la vida puede paralizarse.

Además, estas islas flotantes que navegan a la deriva por los mares del Ártico, se convierten en plataformas de hielo que pueden poner en peligro las exploraciones de petróleo y gas natural que, actualmente, se están realizando en el Ártico. Las plataformas de perforación de petróleo nunca fueron diseñadas como para soportar el impacto de enormes placas de hielo de 40 metros de espesor.

Los climatólogos sostienen que el calentamiento global ha contribuido directamente a la pérdida de hielo en la medida que las temperaturas del aire y del océano han ido aumentando. De manera indirecta, el cambio climático parece influir sobre una característica climática que varía de modo natural, conocida como ‘Oscilación del Ártico’.

Hay algunas pruebas que sugieren que el calentamiento global ha llevado a la Oscilación del Ártico a su fase de amplificación, con una mayor frecuencia que en los últimos 20 a 30 años. Uno de los efectos de esta fase es la de generar vientos que impulsan las placas de hielo marino del Océano Ártico hasta el Atlántico Norte. Desde finales de la década de 1980 y principios de los años 90, se ha producido un cambio significativo en la ‘Oscilación del Ártico’. Todos los años se pierde una gran cantidad de hielo marino. Lo que representa un descenso constante de la superficie helada del océano Ártico.

Esta pérdida se debe a la reducción de las grandes placas de hielo. Recordaré ahora que estas plataformas —los hielos marinos más antiguos del Ártico— se han desarrollado a lo largo de miles y miles de años, merced al profundo frío del invierno que congelaba más agua en hielo de lo que las placas, al derretirse, perdían durante el verano. Las nevadas también contribuyen a aumentar el grosor de las placas pero éstas llegan más tarde y, además, no son tan gélidas como hace tan sólo unas décadas.

En efecto, la media anual de la temperatura del aire que se encuentra alrededor de la isla de Ellesmere ha aumentado en unos 2 ºC, a lo largo de los últimos 50 años. Sin embargo, esta media de temperaturas nos oculta que, durante los meses que dura el invierno, las temperaturas han aumentado unos 5 ºC. De este modo, el hielo que se forma durante el invierno ya no logra compensar la pérdida de hielo que se produce durante los veranos más cálidos. Además, en la medida que el hielo marino se retira, las plataformas de hielo se vuelven más vulnerables al oleaje de altamar, y terminan resquebrajándose en miles de pedazos. Lo que contribuye a poner en peligro la continuidad de especies de animales como el oso polar. 

La fusión de los hielos del Ártico es un proceso que se retroalimenta —“feedback”. El hielo de color blanco refleja hasta el 90% de la luz solar que recibe, mientras que al derretirse ese hielo se convierte en agua y, entonces, ese agua sólo refleja el 20%, por lo que, a medida que aumenta el deshielo, el océano Ártico absorbe más radiación solar y se calienta más deprisa. El frío invernal permite que el agua se congele y, así, la masa helada recupera parte de su anterior extensión y grosor. Así pues, no se hiela lo suficiente como para que, al año siguiente, durante el verano, el deshielo que se genere haya sido mayor que el año anterior. Si cada vez hay menos hielo, a comienzos de verano, es lógico que, cada año que pasa, la tasa de deshielo anual sea menor. El año 2007 fue  el máximo año pues representó el record de deshielo marino. El año 2008, fue el segundo máximo, por detrás de  2007.

Hasta ahora, la pérdida de hielo del Ártico ha tenido mucho menos efecto sobre los patrones, a gran escala, de circulación oceánica que lo esperado. Pero, a medida que, en el Ártico, las aguas de altamar desprovistas de hielo ocupen mayores superficies, cada vez absorberán más el calor debido a la radiación solar, calentando, así, las aguas del Ártico y retrasando el inicio del otoño, así como la llegada del río gélido del invierno, en aquellas latitudes.

Por otra parte, la influencia del calentamiento global está también teniendo efectos de largo alcance, a nivel geográfico. Así, en junio pasado, los científicos del centro de investigaciones atmosféricas de Boulder, Colorado, y del centro ‘Snow and Ice Data Center’ calcularon que, durante periodos de tiempo caracterizados por tener unas pérdidas rápidas de hielo marino —y que son periodos que oscilan entre cinco y diez años—las temperaturas del otoño podrían aumentar hasta 5 ºC, a lo largo de las costas que rodean el Océano Ártico. Este calentamiento suele prolongar también la duración de la temporada de fusión del permafrost, liberando, así, mayores cantidades de carbono almacenado bajo el gélido suelo, y que son son gases de efecto invernadero que se emiten a la atmósfera como el dióxido de carbono, CO2, y el metano, CH4.

En conclusión, todas las noticias que nos llegan de Ártico nos constatan que el Cambio Climático, no sólo ha comenzado hace años, sino que, además, se está acelerando. Por otro lado —y digan lo que digan la profesora de mi hijo y los políticos al servicio de los rentistas del sistema— las causas antropogénicas que lo provocan, lejos de disminuir, van en aumento. Todo lo que quemamos se convierte en gases que vertimos a la atmósfera. Lo mismo pasa cuando quemamos hidrocarburos fósiles como el carbón, el gas natural, la gasolina, el gasóleo y el queroseno de aviación.

El Protocolo de Kyoto es nuestro fracaso más desastroso y, encima, somos los que más nos hemos alejado de cumplirlo. La verdad es que debo ser de los pocos que se avergüenza de ello. En este aspecto, envidio a la profesora de mi hijo. Al menos, tiene muy claro que ella no contribuye en nada al Cambio Climático. Los cínicos suelen reconocer —con la boca pequeña— que sí contribuyen, y mucho, al clentamiento global, pero que, total, mañana todos estaremos muertos; así que, por qué preocuparse.

Para la profesora de dibujo, la culpa de todo la tiene un fenómeno natural, la ‘Oscilación del Ártico’, sin más. Ignora, o quizás no quiere saber, que el calentamiento global, debido a las emisiones de GEIs que provocan las actividades del hombre, es, precisamente, la principal causa de esta rápida y profunda ‘Oscilación del Ártico’ que, últimamente, estamos conociendo, Mientras, gracias a la falta de voluntad política de nuestro dirigentes por hacer algo responsable por las generaciones futuras, seguimos haciendo más de lo mismo. Es decir, seguimos cargándonos el Planeta. Sí, sí…hasta que el Planeta Tierra nos diga: ¡Basta! Y mucho me temo que eso es algo que algunos lo veremos bastante pronto.

                 

 


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One Response to El Cambio Climático se acelera, a pesar de los cínicos

  1. Sirenita dice:

    Este articulo sigue siendo uno de mis favoritos

    Sl2 🙂

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