‘Carbon Revolution’

No podemos seguir como hasta ahora, quemando hidrocarburos fósiles porque sería suicida —debido al Cambio Climático ya iniciado que puede agravarse hasta límites insospechados, como continuemos haciendo más de lo mismo. Tampoco podemos seguir así porque nos empobreceríamos a pasos agigantados —debido a los altos y crecientes precios del petróleo y al hecho de ser petróleo-dependientes. Asi pues, consumir petróleo y gas natural se está convirtiendo en algo prohibitivo por muchas razones. En consecuencia, necesitamos con urgencia un nuevo modelo energético y productivo, una nueva revolución industrial. Necesitamos impulsar, cuanto antes, la denominada ‘Carbon Revolution’ .

Una revolución energética e industrial que elimine el consumo de petróleo y sus derivados, sería lo único que podría frenar el calentamiento global y, de este modo, frenar el empeoramiento del Cambio Climático. En caso contrario, lo más probable es que se nos avecine un cambio climático sin freno, ni marcha atrás, y que tendrá unos efectos muy graves e irreparables en muchas regiones del mundo. Obviamente, lo tendremos merecidamente servido por nuestra irresponsabilidad, miopía y avaricia, combinadas con altas dosis de estupidez.

El mundo necesita un cambio tan radical como lo fue la Revolución Industrial para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Este cambio no lo retraso hasta el año 2050 —como hacen muchos políticos y sus correspondientes consultings títeres que sólo les dicen lo que quieren oír, bien sea lo que los propios gobiernos o los ya conocidos rentistas del sistema desean— porque me parece un gran cinismo plantear las reducciones de emisiones de GEIs para cuando, presumiblemente, ya no habrá petróleo que quemar y el Cambio Climático haya llegado hasta unos niveles que hagan inútil culaquier esfuerzo por mitigarlo.

En ese sentido, el informe de ‘McKinsey Global Institute’ que sí establece el año horizonte en 2050, me parece una solemne tomadura de pelo pues, para entonces, lo más probable es que todo será ya demasiado tarde. Es como dejar todo por hacerlo ‘ad calendas grecas’ —literalmente: ‘Según el calendario griego’. También significa una manera muy cínica de decir que se dejan las cosas importantes siempre sin hacer, ya que los griegos no tenían calendario.

En lo que sí estoy muy de acuerdo es en que para frenar el calentamiento global se requerirá aumentar diez veces el nivel de producción económica por cada tonelada de gases de efecto invernadero emitidos, y que, principalmente, se origina por la quema de combustibles fósiles: petróleo y sus derivados, gas natural y carbón.

La verdadera revolución del carbono, ‘Carbon Revolution’ , exige que el nivel de emisiones de GEIs —gases de efecto invernadero causantes del calentamiento global— sea nulo, para el año 2030 o antes. Este es el ejemplo de Islandia, Israel, Dinamarca y Suecia que, para el año 2020, o antes, se han comprometido a no consumir nada de hidrocarburos fósiles. Pero esto es tan sólo el comienzo. Otros países, bien sea por dolor de contrición como de atrición —debido a que el petróleo está ya muy caro— ya están comenzado a dar sus primeros  pasos para reducir al máximo sus importaciones de crudo. Nos referimos al Reino Unido que hace muy pocos años —debido al agotamiento progresivo del petróleo del Mar del Norte— pasó a ser importador neto de petróleo y que, por lo que parece, ya ‘se ha puesto las pilas‘ y ha comenzado a reaccionar.

En efecto, recientemente, el Gobierno británico ha difundido las características y objetivos de un nuevo plan de la energía, 2008-2020, que tiene como objetivo aumentar diez veces más la capacidad instalada actual, para generar electricidad, en base a las energías renovables. Este objetivo lo pretende alcanzar para el 2020. Es decir, en menos de 12 años. Sin embargo, este plan resulta bastante incompleto ya que, a pesar de lo ambicioso que parece en principio, carece de políticas concretas para reducir las emisiones de CO2 y, así mismo, para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

Las propuestas del Gobierno británico, para cumplir con su objetivo del 2020, persiguen que las energías renovables representen un 15% del total de la energía primaria y algo más de un tercio de la electricidad que se genere en Gran Bretaña. La cuantía de la inversión necesaria asciende a 157 millones de euros. Según el Primer Ministro, Gordon Brown, se trata de un plan que persigue realizar el cambio más radical desde el advenimiento de la energía nuclear. Además, Brown añadió que el plan también significa colocar al Reino Unido en su camino correcto, a nivel energético.

Las propuestas incluyen impulsar el apoyo y la eliminación de obstáculos que sufren diferentes proyectos basados en las energías renovable., En base a ello, se prevé instalar, en estos doce años más de 4.000 aerogeneradores terrestres y 3.000 aerogeneradores marinos, aumentando, al mismo tiempo, las ayudas y subvenciones por el uso de las energías renovables, tanto para la producción de calor y electricidad como para la microgeneración.

Me gustaría resaltar el hecho de cómo se posicionan ante este plan algunos estamentos de la sociedad civil. Mientras que la asociación británica en pro de las energías renovables, ‘Britain’s Renewable Energy Association’ , criticó al gobierno por hablar mucho y hacer poco, algunos representantes de asociaciones de ingenieros advirtieron sobre el hecho del que el gobierno había subestimado, totalmente, los problemas que origina para el funcionamiento de la red eléctrica la construcción de tantos parques eólicos, en tan corto espacio de tiempo.

Gran Bretaña produce sólo cerca del 5% de su electricidad, a partir de fuentes de energías renovables. Se reconoce que se hubiera podido hacer más, pero surgieron problemas debidos, en gran parte, a la planificación y, en otra gran parte, a las pegas de interconexión con la red eléctrica que frenaron el crecimiento de la construcción de parques eólicos. Sin embargo, a pesar de estas ‘trabas y artimañas’, los fabricantes de turbinas eólicas han reaccionado y cuentan con el apoyo del gobierno. Por fin, el Gobierno británico ya es consciente de que muchas de las pegas que se suelen poner para el desarrollo de las energías renovables, más que técnicas, se deben, fundamentalmente, a intereses comerciales de las empresas que generan electricidad en base a las energías convencionales —ciclos combinados, por ejemplo, que ven que sus horas de funcionamiento se van reduciendo a medida que se ponen en marcha más parques eólicos.

Así pues, estas empresas eléctricas que tienen actividades de generación más tradicionales —y aunque también tengan renovables— nos están dispuestas a que se desarrollen otras empresas competidoras, por mucho que impulsen también energías renovables. Estas empresas, generalmente, las más antiguas en el mercado eléctrico, son  las que más ponen trabas al desarrollo de las energías renovables.

Cuando las redes eléctricas de transporte y distribución están en manos de una compañía electrica privada, como es nuestro caso, las trabas pueden multiplicarse por mil. Dicho de otro modo, la posibilidad de que las energías renovables lleguen a representar la mayor parte de las energía primaria —como sería necesario y obligado en un escenario sin hidrocarburos fósiles— son prácticamente nulas. Esta es una de las razones —existen muchas más— por las que defiendo que un desarrollo deseable de las energías renovables exige nacionalizar, por lo menos, todas las redes eléctricas de transporte y distribución de alta, media y baja tensión

El Gobierno británico ha apostado, además de por las energías renovables, por las nuevas centrales nucleares y por el “carbón limpio” que conlleva la construcción de centrales térmicas de carbón con captura y almacenamiento de carbono —tecnología en la que el Reino Unido es puntero. El grupo ecologista, ‘Amigos de la Tierra’, declaró que se trataba de una buena noticia el hecho de que el Gobierno británico hubiera empezando a darse cuenta del enorme potencial que guardan las energías limpias, como son las energías renovables, y de su alto valor estratégico.

A su vez, el operador de la red de energía del Reino Unido, ‘National Grid’, manifestó que los objetivos del plan se podrían lograr perfectamente, si eran respaldados por el conjunto del sector energético y contaban con el apoyo de las reformas establecidas para que el nuevo marco regulador favoreciera el desarrollo de la energía eólica marina.

El Gobierno británico, con el desarrollo de este plan, espera crear unos 160.000 puestos de trabajo en el sector de las energías renovables. Además, este plan cuenta con un potencial añadido de creación de otros 100.000 puestos de trabajo, para la construcción y puesta en marcha y operativa de las nuevas centrales nucleares que el Gobierno británico quiere que las empresas privadas construyan cuanto antes. En nuestro caso, ¿Para cuándo iniciamos nuestra ‘Carbon Revolution’?. También habremos de discutir sobre la energía nuclear pero sin hipocresías, ni caretas. Pues me parece muy cínico el hecho de que existan ecologistas que se opongan a las energías renovables, como la energía eólica, por cuestiones de estética, alegando su relativo —y, la mayoría de las veces, dudoso y subjetivo— impacto visual y luego, ante la falta de otras alternativas energéticas limpias, consuman hidrocarburos fósiles, cuando no electricidad importada de Francia, donde la energía nuclear es la fuente principal de la generación eléctrica. No se trata de discutir sobre qué ropa te vistes sino sobre qué comemos mañana. Algunos ecologistas también necesitan estar a la altura de las circunstancias. Además, estoy convencido de que existen muchos tontos útiles que, quizás sin quererlo, sirven a la energía nuclear, disfrazados de ecologistas de “pela”.

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3 respuestas a ‘Carbon Revolution’

  1. Iniciativa plus dice:

    Es muy cierto que los ecologistas están frenando el desarrollo de las energías sostenibles. Las razones que alegan son estúpidas. Todo es frenan a las renovables. No me extrañaría que estuvieran algunos de ellos pagados por las nucleares o por las petroleras.

  2. Dalmata 101 dice:

    En Gipuzkoa no tenemos ningún parque eólico y eso no es por casualidad. Hago mías las palabras del ministro británico de energía:

    “…el que al abrir la ventana de su casa no vea un aerogenerador , o todo un parque eólico, es porque vive en una ciudad retrógrada y reaccionaria..”

  3. Sirenita dice:

    Nosotros tenemos problemas parecidos en el delta del Ebro. Resulta que en el mejor sitio para la eólica marina, los catalanes no podemos instalar parques eólicos. Luego nos quejaremos de que amplían las centrales nucleares, La ecología se ha convertido en una religión más dogmática que el catolicismo. Y me huele mal!

    Saludos cordiales.

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