Cambio Climático Abrupto cada vez más probable

Este verano va a ser muy crítico para nuestro futuro. Sobre todo, si siguen produciéndose los espectaculares avances que el derretimiento o fusión de los hielos del Ártico protagonizó el año pasado. Si ello ocurre también aumentarán peligrosamente las corrientes de agua dulce. Un aumento significativo de los volúmenes de agua dulce ocasionaría una menor salinidad de las aguas del Océano Ártico lo que ocasionaría una posible interrupción del sifón que absorbe el flujo de agua caliente marina que representa la corriente del Golfo. Así pues, el tema es muy preocupante, ya que como consecuencia de una eventual interrupción de esta enorme corriente marina, la fusión del hielo del Mar Ártico podría desencadenar un grave descenso de las temperaturas de Europa y América del Norte. Lo que nos podría ocasionar una nueva glaciación como la que vivimos hace algo más de 11.500 años. Se trata, como dice la NASA, de una posibilidad escalofriante cuya probabilidad va creciendo, día a día.

Hace unos cuatro años, y separados por muy poco espacio de tiempo, se produjeron dos destacados acontecimientos que sacaron a la palestra el tema del Cambio Climático Abrupto. Ello hizo posible que este tema se convirtiera en una importante preocupación que, de una manera directa, comenzara a provocar el debate público. El primer acontecimiento se debió a la aparición de un artículo en la Revista ‘Fortune’, en febrero de 2004, que recogía la noticia acerca de que existía un informe secreto que había sido preparado para el Pentágono y que trataba sobre el Cambio Climático Abrupto y sus implicaciones para la seguridad nacional de los Estados Unidos. El segundo acontecimiento se refería al estreno de la película “El día de mañana”.

 
 

 
El informe del Pentágono describía un escenario en el que el calentamiento global causado por la acción del hombre producía, a corto plazo, un colapsamiento de la circulación termohalina del océano, —“Great Ocean Conveyor Belt” o gran cinturón transportador oceánico. Se trata de la principal corriente oceánica que circula por todos lo océanos y que también transporta las aguas calientes superficiales de los trópicos al Atlántico Norte que conforman la corriente del Golfo. En nuestro caso, hemos de subrayar que gracias a esta corriente marina, que baña las costas de los países del Oeste de Europa, se nos permite gozar de unas temperaturas más altas que las que nos corresponderían por la latitud en la que vivimos. Sin embargo, todo podría cambiar en algo más de dos décadas.

Los autores del informe del Pentágono proponían impactos dramáticos que incluían un enfriamiento rápido de Europa Occidental y de la costa este de los Estados Unidos y del Canadá. Durante este episodio, en muchos territorios agrícolas y urbanos importantes, se produciría una enorme disminución de las precipitaciones de lluvia y, también, se producirían unos grandes cortes en el suministro de alimentos y en el abastecimiento de agua potable, con todo lo que ello conlleva para la geopolítica y la seguridad.

El segundo acontecimiento al que me he referido se produjo, en mayo de 2004, con ocasión del estreno y lanzamiento, a nivel mundial, de la película de la 20th Century Fox “El día de mañana”. La película trataba sobre lo que significaría una catástrofe de esta naturaleza. Como si viviéramos una situación paleoclimática, la película nos presentaba un mundo que, en unas pocas semanas, escoraba hacia una nueva Era Glaciar. Aquí también, el culpable era el colapsamiento de la circulación termohalina, fenómeno inducido por el Calentamiento Global del Planeta .

A pesar de lo exagerado que nos pueda parecer este episodio tan catastrófico, tanto los autores del famoso informe del Pentágono, Peter Schwartz y Doug Randall, como los productores de “El día de mañana” querían advertir tanto a lectores como a espectadores sobre el hecho de que estos escenarios extremos también cuentan con posibilidades serias de que lleguen a ocurrir. Así, intencionadamente, el informe del Pentágono recoge el peor escenario posible, un escenario que se estira hasta el límite de lo que, científicamente, es posible y lo hace, precisamente, para provocar una reacción que sea anticipativa.

 

 

Al fin y al cabo, la importancia de un determinado escenario es el producto entre la probabilidad de que ocurra ese escenario y la magnitud de los daños que provocaría dicho escenario. En el caso de un escenario que represente un Cambio Climático Abrupto, la probabilidad de que ocurra, aunque últimamente va creciendo demasiado, podrá ser pequeña. Sin embargo, multiplicada por los inconmensurables daños y catástrofes que dicho escenario nos llegaría a producir si ocurriera, obligan a que cualquier actitud que sea mínimamente responsable, lo debería tener muy en cuenta, a la hora de plantear la intensidad de las estrategias de lucha contra el Cambio Climático.

Desgraciadamente para nosotros, transcurridos cuatro años, y a la vista de las últimas investigaciones y de los datos obtenidos, ésta es una teoría que va ganando credibilidad entre muchos científicos que estudian el clima. Hoy en día, está muy asumido el hecho de que la descongelación del hielo que cubre el Ártico podría alterar o incluso detener las grandes corrientes marinas del Océano Atlántico. En esa situación, el calentamiento del planeta podría sumir a América del Norte y a Europa en una congelación profunda, probablemente en tan sólo unas pocas décadas.

Sin el inmenso calor que proporcionan estas corrientes marinas —comparables a la producción de energía de un millón de centrales nucleares — la temperatura media europea podría descender de 5 a 10 grados centígrados (9 a 18 grados Fahrenheit), y algunas zonas de Norteamérica se enfriarían sólo un poco menos. Este cambio en la temperatura sería similar a las temperaturas medias del planeta hacia el final de la última era glacial, hace aproximadamente 20.000 años.

Algunos científicos creen que este cambio en las corrientes marinas puede surgir pronto, de un modo inesperado —en un período de tiempo tan corto como de 20 años. Uno de ellos es Robert Gagosian, presidente y director de la prestigiosa Institución Oceanográfica Woods Hole de Estado Unidos. A su vez, los nuevos datos muestran que las aguas del Atlántico Norte a profundidades situadas entre 1.000 y 4.000 metros son cada vez menos saladas. Este hecho se está produciendo a un ritmo espectacular, especialmente en la última década. Otros muchos oceanógrafos de prestigio comienzan a alertarnos sobre la posibilidad de acercarnos a un umbral que colapsaría el gran transportador oceánico —corriente del Golfo— y provocaría cambios abruptos en el clima.

Actualmente, existen varios satélites que día y noche vigilan la capa de hielo del Ártico. El satélite Aqua de NASA muestra claramente un descenso tanto del volumen como de la superficie del hielo “eterno” del Océano Ártico. Se teme que el hielo que se funde en el Océano Ártico pueda verter una cantidad de agua dulce suficiente al Atlántico Norte como para interferir en las corrientes marinas. Parte de esta agua dulce procedería de la propia masa de hielo que se derrite, pero el principal contribuyente sería el aumento creciente de lluvia y nieve en la región. La capa de hielo que se contrae deja al descubierto una cantidad mayor de superficie oceánica, permitiendo que una mayor cantidad de humedad se evapore en la atmósfera y dé lugar a un mayor número de precipitaciones.

Debido a que el agua salada es más densa y pesada que el agua dulce, este “endulzamiento” del Atlántico Norte provocaría que las capas superficiales fueran más livianas o boyantes. Y esto es un problema, ya que el agua de la superficie necesita hundirse para impulsar un modelo primario de circulación oceánica conocido como el gran cinturón transportador oceánico. Las aguas frías se encuentran a niveles profundos y fluyen por el fondo oceánico hacia el Ecuador, mientras que las aguas superficiales cálidas de las latitudes tropicales fluyen hacia el Ártico para reemplazar al agua fría y muy salada que se hunde —produciendo el efecto sifón. De esta manera, es como el transportador se mantiene activo. Un aumento en la cantidad de agua dulce podría reducir el efecto sifón que disminuiría el hundimiento de las aguas frías y saladas superficiales del Atlántico Norte, lo que también disminuiría o detendría esta circulación marina. Si ello se produce, de ahí a una próxima glaciación, ya lo hemos visto, tan sólo nos separarían veinte años.

Sin ningún deseo de catastrofismo, subrayaré que el hecho cierto es que, cada año que pasa, las probabilidades de que el gran cinturón transportador oceánico se colapse van en aumento. De igual modo, si los cambios climáticos sobrevienen de manera abrupta, significa que también tendremos menos tiempo para adaptarnos a los cambios. Por ello, no me gustaría que durante este verano se produjera una fusión tan fuerte de los hielos del Ártico, como ocurrió el año pasado.

En conclusión, tal vez estemos ya al borde del precipicio. O tal vez sea una cuestión pasajera pero, sin embargo, empiezo a considerar esta posibilidad cada vez más improbable. Los datos apuntan a todo lo contrario. Me preocupa mucho el hecho de que las emisiones de GEIs, que irresponsablemente estamos vertiendo a la atmósfera, mantengan sus efectos negativos durante más de un siglo. Así pues, el Calentamiento Global es algo imparable. En esas condiciones, y para finalizar, os diré que mi mayor preocupación es que, en base a los datos obtenidos últimamente por Robert Dickson —investigador oceanógrafo del “British Centre for Environment, Fisheries, and Aquaculture”— también presiento, y cada vez con mayor intensidad, que estamos acercándonos al borde del precipicio. Es evidente que la inmensa mayoría lo está haciendo igual, pero sin saberlo y con los ojos vendados. La verdad es que no me siento nada cómodo y seguro con este escenario. Me resulta escalofriante.

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6 respuestas a Cambio Climático Abrupto cada vez más probable

  1. Mark dice:

    muy buena, pero preocupante explicacion.. gracias

  2. Ramon dice:

    Por favor soy un asiduo en su pagina web y me gustaria saber si algun expexto suyo ha leido el libro de Luis Carlos Campos “CALOR GLACIAL” y si lo que pone en dicho libro puede algun dia ocurrir !MUCHAS GRACIAS!

  3. jjgabina dice:

    No soy ningún experto en climatología aunque por responsabilidad y vocación con todo lo que tenga que ver con nuestro futuro leo mucho sobre ello y además me gusta contrastar. Con respecto a lo que dice Luis Carlos Campos en su libro “Calor glacial” te diré que discrepo totalmente en el hecho de que para considerar que nos acercamos hacia una nueva glaciación sea necesario negar el calentamiento global debido a causas antropogénicas.

    Considero que el cambio climático abrupto tiene cada vez más probabilidades de ocurrencia en la medida de que no hacemos nada para reducir nuestras emisiones de CO2. Tras la fusión de los hielos del Ártico y Groenlandia es muy posible que se interrumpa el gran cinturón transportador oceánico —“Great Ocean Conveyor Belt”— lo que daría origen a una nueva glaciación.

    Este nuevo episodio no niega que el calentamiento global se esté produciendo. Lo que sí afirma es que, una vez más, se demuestra que la estupidez humana es inconmensurable.

    Un saludo y hasta otra ocasión

    Juanjo Gabiña

  4. jjgabina dice:

    Hay ciertos documentales que son imposibles de olvidar de por vida. Éste es uno de ellos. Su visionado te dejará prendado por su belleza y un tanto preocupado por su mensaje a la vez. Hay imágenes que dicen más que mil palabras. Creo que este documental dice más que miles de millones de palabras.

    Lo dice todo sobre nuestro pasado y espera que reaccionemos para no tener que escribir la crónica negra de nuestro futuro debido a nuestra estupidez humana.

    El documental podeies verlo en:

    Un cordial saludo y que disfruteis viéndolo.

    Juanjo Gabiña

  5. carlosjulio dice:

    sabes es preocupante lo que está ocurriendo con nuestro planeta, de todas maneras estaré apoyando en todas las cosas que se haga por el bienestar de nuestra casa
    cordial saludo

    carlos santacruz

  6. Rodrigo dice:

    La Tierra, el Sistema Solar y la Galaxia están pasando por un periodo crítico de evolución. Es casi un hecho que el Cinturón Transportador se va a detener, el incremento de la temperatura tiene factores cósmicos, más allá de la discusión del CO2, no puede detenerse.
    http://starviewer.wordpress.com/2009/12/17/por-fin-un-grupo-de-cientificos-disidentes-de-la-nasa-reconoce-que-hay-motivos-para-pensar-que-la-causa-del-cambio-climatico-es-cosmica/

    Ha habido un incremento en la actividad solar. Las tormentas y explosiones solares están siendo activadas por la posición en la que se encuentra nuestro sistema solar y se han encontrado datos para correlacionar esto con el incremento en la actividad tectónica del planeta. El eje geomagnético de la Tierra se movió 20° y el eje terrestre 3°.
    http://starviewer.wordpress.com/2010/04/07/la-teoria-general-de-las-tres-en-raya-de-las-placas-tectonicas-tgtrpt-queda-reforzada-tras-el-terremoto-de-baja-california-mexico/

    Las mediciones que los mayas hicieron se refieren a este cierra de ciclo e inicio del siguiente. No es el fin del mundo, es el fin de una era entendida como la “translación” (digamos) de nuestro sistema dentro de la galaxia y los ciclos de la misma galaxia en sí. Podemos pensarlo como cuando la Tierra llega al equinoccio de primavera, se cumple un ciclo y dentro de su giro alrededor del sol hay cambios, lo vemos en las estaciones. Es lo mismo, sólo que esta “estación” evolutiva conlleva grandes cambios. No es el fin del mundo y es probable que esto se vaya dando de manera paulatina, lo hemos estado viviendo desde los noventas estos cambios y ahora se van haciendo más visibles, sólo piensen en los terremotos alrededor del mundo en lugares donde no se supone deben haber.

    Esto puede generar miedo, pero en realidad es una era maravillosa pues estos cambios vienen a generar un despertar de la conciencia. Muchos creen que todo esto son pamplinas y quien quiera puede creerlo, quien quiera puede tomarlo en cuenta y ver este momento como una oportunidad para despertar a la realidad espiritual de su ser. Somos seres multidimensionales y estamos todos unidos. Esta es una oportunidad para quemar nuestros prejuicios, adicciones emocionales y creencias de cómo funciona el mundo y darnos cuenta que nosotros somos los creadores de nuestra realidad.

    Para terminar los dejo con un par de links, una entrevista a un médico que habla de la arquitectura del cerebro y un resumen de un experimento de física cuántica

    http://cientual.blogspot.com/2010/03/entrevista-mario-alonso-puig-cirujano.html

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