En busca del nuevo modelo energético

No todos los países del mundo se están comportando igual ante el encarecimiento progresivo de los precios del crudo de petróleo, del gas natural y del carbón y que llevamos padeciendo los últimos cinco años. En nuestro caso, parece como si nuestros diferentes gobiernos, en especial los gobiernos autonómicos y el gobierno central, estuvieran viviendo una pesadilla y esperaran ingenuamente —más bien diría que irresponsablemente— que las cosas se solucionaran solas, como casi siempre les había ocurrido. Les había ocurrido hasta ahora, hasta topar con los comienzos del fin de la era del petróleo, lo que presupone también el fin del actual modelo energético. Y, de este modo, acostumbrados a no hacer nada, han sido los acontecimientos los que han tenido que ponernos en nuestro sitio. Con cierto dolor, cada vez somos más los que comprendemos que es necesario afrontar la grave crisis energética en la que nos encontramos, cuanto antes, ya que, caso de no hacer nada, nuestro inmovilismo bien podría conducirnos a una grave recesión económica.

No debemos olvidar que un barril de petróleo, a casi 140 dólares, no es ninguna broma para la economía y, mucho menos, cuando estamos padeciendo una impresionante carencia de liquidez monetaria, debido al agujero que nos ha dejado el disparate inmobiliario. Sin embargo, todavía estamos aturdidos, negando la mayor y sin reaccionar. Obviamente, carecemos de un verdadero plan de choque. Por el contrario, otros países más comprometidos con la construcción de su propio futuro, y desde hace tiempo, están siendo conscientes de que la crisis energética que se ha iniciado podría poner en peligro su propio proyecto de futuro. Por ello, de manera totalmente responsable y coherente, han comenzado a reaccionar diseñando y poniendo en marcha las políticas adecuadas para hacer frente, de manera eficaz y eficiente, a la actual crisis energética. Se trata de iniciar la transición hacia un nuevo modelo energético que nos permita cambiar radicalmente el ‘mix’ del actual modelo energético, demasiado dependiente de los hidrocarburos fósiles.

El mejor ejemplo lo tenemos en países como Dinamarca e Israel, que son países que admiro y de los que repetidas veces he comentado que deberíamos imitar pues, en todo momento, saben estar a la altura de las circunstancias, destinando los mejores recursos con que cuentan a la preparación de un futuro sostenible. En efecto, ambos países no se andan con tonterías, ni maquillajes —hacer como si se hace para seguir haciendo más de lo mismo— a la hora de encarar con seriedad y rigor las soluciones a las múltiples crisis que nos asolan. Hasta ahora, en el caso de la apuesta por el coche eléctrico, este paradigmático ejemplo que apuesta por eliminar todos los coches de gasóleo o de gasolina, para el año 2020, se encuentra más avanzado en Israel. Tampoco es de extrañar porque Israel sabe arriesgar. Es el cuarto país, a nivel mundial, en número de patentes e innovaciones y el primero en número de innovaciones por PIB. Además, el Estado israelí destina cuatro veces más porcentaje del PIB que nosotros, para gastos en I+D+i.

Para reducir tanto las importaciones como el consumo de hidrocarburos fósiles, Israel ha sido clarividente apostando con fuerza por el coche eléctrico. Tampoco ha sido una tarea fácil pues había que superar los dos principales problemas que entrañaba su utilización como medio de transporte. Ambos problemas determinan gran parte de la viabilidad técnico-económica de los coches eléctricos: su grado de autonomía —ya que es considerablemente menor a la de los coches de gasolina y gasóleos— y el tiempo de recarga de las baterías —ya que se tarda horas en recargar la batería de un coche eléctrico.

La empresa californiana Project Better Place es la que se ha comprometido a superar estos obstáculos construyendo una novedosa infraestructura y que tiene previsto desplegar, en un principio en Israel, y más tarde en Dinamarca. En concreto, en el caso de Israel, la empresa estadounidense instalará 500.000 puntos de recarga (uno por cada seis plazas de parking) y abrirá unas 125 estaciones de servicio por toda la geografía del país mediterráneo. Así, los conductores podrán sustituir o recargar la batería una vez que ésta quedé agotada, facilitando que los propietarios de los coches eléctricos puedan tener su coche constantemente cargado, durante todo el día y sin problemas. El modelo de negocio que plantea Better Place es bastante parecido al de los móviles, es decir, los usuarios firman un contrato de servicio que incluye la recarga y la sustitución de la batería.

El proyecto cuenta con el respaldo gubernamental que ayudará fiscalmente a los usuarios mediante la aplicación de la fiscalidad sostenible. Estas ventajas fiscales consisten en premiar tanto a los coches que menos emisiones de GEIs producen como a los que menos carburantes fósiles consumen y en penalizar a los que hacen lo contrario. Es decir, va gravando progresivamente a los coches que conocemos hoy en día. sobre todo, a los que consumen más combustible por cada 100 Km , lo que equivale también a castigar a los que mayor número de toneladas de CO2 emiten a la atmósfera. Este proyecto esta enmarcado dentro de un plan que pretende dejar de depender de las importaciones de petróleo.

La alianza Renault-Nissan pretende empezar la producción en masa de estos coches eléctricos que necesita Israel. El coche prototipo será bastante parecido al Renault Mégane pero equipado con la mecánica que requieren los coches impulsados mediante electricidad. El modelo proyectado se beneficiará de la experiencia que aporta Nissan en este tipo de tecnologías. Los coches estarán equipados con baterías de ión litio —una última generación de acumuladores para el automóvil que todavía no están en el mercado, pero que debería estar disponible para la fecha prevista de las primeras entregas de estos coches, asegurando una autonomía y una longevidad garantizadas. Nissan, a través de una empresa mixta que comparte con la japonesa NEC, se encarga del desarrollo de estas baterías, mientras que Renault diseña la forma que deberán tener. Así, la Alianza automovilista franco-nipona consigue una mejor integración de la batería en el vehículo, al tiempo que se facilita su sustitución.

El modelo de coche eléctrico diseñado también deberá cumplir con el compromiso de ofrecer prestaciones idénticas a las de un coche equipado con un motor de gasolina de 1,6 litros, sobre carreteras de pavimento irregular y funcionando con aire acondicionado. Estos vehículos utilizarán una batería desarrollada por Nissan y NEC, tendrán una autonomía de 100 km andando por ciudad y 160 km por autopista. La velocidad máxima será de 110 km/h. Los vehículos serán fabricados posiblemente en Marruecos — donde recientemente Carlos Ghosn, presidente de la Alianza Renault-Nissan, ha firmado un acuerdo para la construcción de una fábrica con capacidad de producción de 400.000 coches al año— y será el modelo de automóvil que, fabricado para su consumo masivo, sea el más respetuoso con el medio ambiente, a nivel mundial. Estos coches estarán disponibles a partir de 2011. Para entonces, en Israel, toda la infraestructura de recarga de baterías necesaria deberá estar finalizada.

Para reducir el tiempo de recarga de la batería, la empresa Projecte Better Place ha pedido a la Alianza Renault-Nissan que fabrique un coche eléctrico cuyas baterías puedan ser cambiadas fácilmente. El modelo ideado por la Alianza tendrá una autonomía de 100 kilómetros, que es más que suficiente para lo que se trata de un recorrido diario normal. Según cálculos aportados por Better Place, el 90% de los conductores no hacen trayectos que sean superiores a los 70 kilómetros al día. Para el 10% restante, para los conductores que se ven obligados a realizar viajes largos, se ha previsto que el conductor pueda parar a recargar en cualquiera de las 125 electro-estaciones que Project Better Place construirá.

En estas electro-estaciones será donde, mediante un sencillo sistema robotizado, se sustituirá la batería agotada y se le instalará otra que esté completamente cargada. El proceso de sustitución de la batería durará tan sólo un par de minutos. Además, en los diferentes parkings y/o lugares de aparcamiento públicos y privados, se instalarán plazas de aparcamiento provistas de enchufes para facilitar la recarga de las baterías, mientras el coche permanece aparcado.

Para que este plan pueda cumplirse y hacerse realidad, la venta de coches eléctricos conocerá un sistema totalmente novedoso, y, como he dicho antes, muy parecido al que usan las empresas de telefonía móvil. Se venderán coches eléctricos que estarán subvencionados para aquellos compradores que firmen un contrato de servicio. En lugar de pagar por el tiempo que cada uno emplea hablando por teléfono, como ocurre con los teléfonos móviles, los conductores deberán pagar por cada kilómetro recorrido. De igual modo, para potenciar las ventas de coches eléctricos, se plantea estudiar que la oferta de las baterías —un elemento caro y de vida limitada— se pueda realizar en ‘leasing’.

Por el momento, la contratación del servicio incluye el ‘renting’ de la batería, su retirada y el coste de la electricidad consumida para recargarla. En consecuencia, el precio final del coche dependerá de la duración que tenga el contrato de servicio que se acepte. Se calcula que si se acepta firmar un contrato por seis años, el coche puede salir incluso gratis. En cualquier caso, según informan los creadores de esta idea, el coche no costará más que un coche convencional que funciona con gasóleo o gasolina.

En este sentido, y para respaldar el proyecto, el gobierno israelí ha prolongado, hasta 2019, las ventajas fiscales por la compra de todo vehículo con cero emisiones, lo que lo hace más asequible. Teniendo en cuenta que el coste de la electricidad en Israel es inferior al de las energías fósiles y que el vehículo está garantizado durante todo su ciclo de vida, el coste de utilización total para el cliente será sensiblemente inferior al de un vehículo con motor de combustión interna.

Según declaró recientemente el primer ministro israelí, Ehud Olmert, durante la firma del acuerdo con la Alianza Renault-Nissan, el Estado de Israel se ha impuesto el objetivo de mejorar el nivel de vida de los israelíes y de hacerlos más sanos, garantizándoles una menor dependencia de los carburantes fósiles y,por ende, del petróleo. Además, se pretende que, para el fin de la próxima década, Israel se libere completamente de las importaciones de petróleo y de sus derivados, como carburantes utilizados por el transporte. El plan también va acompañado por otras políticas complementarias con respecto al transporte de mercancías.

Por de pronto, cuando uno va a Israel descubre que, dentro del caos que reflejan sus múltiples autopistas, durante las horas punta y a la salida y entrada de las grandes ciudades, —al igual que como nos ocurre a nosotros— allí apenas se ven camiones circulando por las carreteras ya que, mayoritariamente, las mercancías se transportan por ferrocarril y, además, lo hacen aprovechando, de manera especial, las horas de la noche. De igual modo, se pretende que la electricidad necesaria para este nuevo sistema de transporte por carretera se genere a partir de las energías renovables.

Como podemos fácilmente constatar, aquí estamos todavía bastante lejos de asumir estas apuestas estratégicas, pero he de reconocer que todo podría cambiar, entre nosotros, en menos de uno o dos años. Es cierto que tenemos mucho que aprender pero mucho más es lo que tenemos que saber arriesgar. Seguir haciendo más de lo mismo, dejarnos controlar durante más tiempo por los rentistas del sistema, sólo puede contribuir a la profundización de nuestro declive. El ejemplo de Israel es un modelo a seguir. De nosotros depende.

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10 Responses to En busca del nuevo modelo energético

  1. Dalmata101 dice:

    Nunca me hubiera imaginado que Israel pudiera ser nuestro modelo en algo pero es evidente que así debe ser y lo tendré en cuenta para otros temas también. Los israelíes nos llevan años luz. A continuación, he de comentar que la desinformación a la que nos someten diariamente los medios de comunicación es mucho mayor de lo que me pensaba. Este hecho me hace constatar que también es posible que muchos puedan mentir a muchos, durante mucho tiempo.

    Saludos

  2. miguel dice:

    ¿Y qué ganamos si seguimos dependiendo de un modelo basado en el vehículo privado y el crecimiento continuo? ¿Es eso un futuro sostenible?

  3. Espartacus dice:

    Creo miguel con la alternativa eléctrica eliminaríamos muchas toneladas de CO2 que dejarían de emitirse a la atmósfera. Pero estoy de acuerdo con que habría que potenciarse también el transporte público para mitigar la intensidad energética y evitar atascos de tráfico que son tan costosos e insosteniblles.

    Saludos

  4. Guajiro dice:

    Parece chevere!. Creo que será bueno para España pero dudo de que pudiera aplicar en países como Colombia. Nuestra opción es el biodiesel basado en la palma de aceite

  5. Lluis de Luna dice:

    Y de donde vais a sacar tanto biodiesel?. Mejor sería que produjerais energía eléctrica a partir de las energías renovables y para ello, utilizarais la energía solar, la micro-hidráulica y la eólica que os sobra a espuertas. De este modo, el coche eléctrico también os puede resultar una solución factible técnicamente y viable económicamente. También deberíais aprovechar la energía geotérmica pues estáis llenos de volcanes

  6. Alfonso dice:

    Podríamos reducir muy notablemente las emisiones contaminantes por el uso del automóvil en entornos metropolitanos, si de forma drástica, eliminamos la opción de circular los coches privados en este entorno de forma cotidiana, y los sutituímos por un combinado de elementos, como por ejemplo un desarrollo real de Sistemas de los denominados Personal Rapid Transit (PRT) que son con energía eléctrica, Transporte Público, bicis donde se pueda, y otros vehículos de movilidad eléctrica tipo motocicletas y similares. En todo caso, poniendo empeño real como dice el Sr. Gabiña por parte de la Administración y tomando el problema absolutamente en serio.

  7. Becerril dice:

    Lo que está muy claro es que podríamos dar con la solución a la crisis energética pero estos politicastros que tenemos como nunca toman decisiones nos van a llevar al mayor de los desastres. Estoy de acuerdo con Dálmata 101 cuando dice afirma que es posible que muchos puedan mentir a muchos, durante mucho tiempo.Llevan engañándonos desde que vote por primera vez y eso fue hace 17 años. Todavía recuerdo como el ministro de industria Solchaga alardeaba de no tener ninguna política industrial.No creo que Sebastián sea diferente y tenga alguna política de cambio. Me siento impotente!

  8. Sirenita dice:

    Yo ya no se si quiero un nuevo modelo o que me entierren con este. Solo se una cosa y es que que cada vez con mi sueldo cada vez voy a poder tener menos.

    Saludos

  9. Amadeus dice:

    Quiza sea mejor que comenzaramos a exigir que se planifique la salida esta crisis. Lo malo es q como ZP reconoce que estamos eb crisis no hara nada,

  10. Sirenita dice:

    Querrás decir Amadeua que ZP no reconoce que estamos en crisis ¿No?

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