Hablando en plata sobre lo que nos espera

Los derivados del petróleo no sólo se utilizan para ser quemados en nuestras calefacciones, calderas y centrales térmicas y como carburantes fósiles —queroseno, gasolinas, gasóleos— que alimentan los motores térmicos de los vehículos de transporte. También tienen múltiples aplicaciones no energéticas en el área industrial de la fabricación de productos, utilizándose como materias primas. De igual modo, en el conjunto de la economía, el aumento de los precios del petróleo está empezando a recortar los beneficios de una amplia gama de empresas, empujándoles a muchas de ellas a subir los precios y a realizar agresivas maniobras para compensar el alza del coste de las mercancías que fabrican a partir del petróleo. Así, las compañías aéreas, los transportistas y los automovilistas ya no son los únicos actores que están viéndose afectados por los, cada vez, más altos precios que está conociendo el petróleo.

Las empresas que fabrican bienes o mercancías que utilizan como materia prima productos derivados del petróleo —tal es el caso de muchas empresas farmacéuticas que fabrican medicamentos como la aspirina, así como el caso de las empresas fabricantes de neumáticos, artículos de tocador, productos de limpieza como jabones y detergentes, productos químicos de droguería, envases y objetos de plástico, pantallas de televisión y de ordenador, carcasas de teléfonos fijos y móviles, abonos, pesticidas, pinturas, bombillas, cojines, papel, colchones, asientos de automóviles, alfombras, volantes, poliéster, etc. — están viendo que sus costes se disparan y que para sobrevivir, cada vez se encuentran más obligadas a tomar opciones desagradables.

La decisión que han de tomar estas empresas es un dilema muy difícil. ¿Deberían aumentar más los precios? ¿Deberían optar por otros procesos de fabricación menos costosos? ¿Deberían recortar la plantilla de trabajadores, aumentando la productividad, o más bien, dada la gravedad de la situación que se avecina, deberían hacer las tres cosas a la vez?

Algunas compañías fabricantes de neumáticos están tratando de adaptarse pero no les resulta nada fácil. Han optado como materia prima por el caucho natural, en lugar de seguir utilizando el caucho sintético que se obtiene a partir del petróleo. A su vez, y para mantener los beneficios, se están centrando en atender preferentemente a los clientes que están dispuestos a pagar más de 75 euros por cada neumático que sustituyen en sus coches.

El problema es que estas medidas no han sido suficientes ya que el coste del caucho natural también está aumentando fuertemente, junto con los de muchos otros productos básicos que utilizan para la fabricación de neumáticos. Ante esta tesitura, a los fabricantes de neumáticos como Michelin y Goodyear no les ha quedado otra opción que la de elevar los precios de sus neumáticos en un 15%, en tan sólo cuatro meses.

De cualquier modo, esta estrategia de ir aumentando los precios, a medida que los precios del crudo de petróleo suben, es una estrategia que tiene sus riesgos porque, a medio plazo, pueden salir productos alternativos basados en el reciclaje de neumáticos.

La sensación de que muchas empresas pueden quedar fuertemente golpeadas por la crisis energética es algo que cada vez resulta más palpable y evidente. De hecho, son ya muchas empresas, a nivel mundial, que sienten haber chocado contra una pared. Los últimos meses han sido los más duros y la tendencia sigue siendo decreciente por lo que todavía estamos lejos de haber tocado fondo.

En nuestro caso, la recesión económica es una amenaza que pende sobre nuestras cabezas como una espada de Damocles. Recientemente, tanto Deutsche Bank como la Asociación Europea de Capital Riesgo han informado sobre la creciente posibilidad de que la economía española entre pronto en recesión, al igual que la de Estados Unidos y la de Japón. Para que ello fuera así considerado, se necesitarían dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo. Este trimestre podría ser el primero ya que la crisis energética lastrada con la crisis del ladrillo está erosionando seriamente la economía española y ya no hay lugar para la esquiva ni el disimulo. La huelga del transporte que estamos soportando es un comienzo.

Además, actualmente, las crisis inmobiliaria y crediticia se han agudizado debido a que, a nivel internacional, ya nadie nos presta nada porque no se fían, debido a la falta de transparencia y de credibilidad que presenta nuestro sistema bancario y de cajas de ahorro, al seguir ocultando sus pérdidas reales. En una gran medida, estamos pagando el disparate de haber apostado, tan codiciosamente, por el ladrillo, donde políticos —sobre todo municipales— bancos y cajas de ahorro así como promotores y constructores desatendieron, tan irresponsablemente, las numerosas llamadas de aviso y alerta que nos advertían de los peligros derivados de la inmensa burbuja inmobiliaria que se estaba creando.

Por otro lado, el alza de los precios del petróleo, está añadiendo presión sobre los beneficios de los comerciantes minoristas que encuentran dificultades para pasar las subidas de los precios a los consumidores. Este hecho nos ayuda a comprender por qué el petróleo caro todavía no ha impactado de una manera más contundente sobre la tasa de inflación.

De momento, los aumentos de los costes de las materias primas están siendo absorbidos, en una gran medida, por los pequeños comercios pero ello no durará mucho tiempo y, entonces, —en realidad, ya se está produciendo— la inflación repuntará significativamente. Las empresas ya no podrán reducir más sus márgenes de beneficios y tendrán que equilibrar los precios con sus costes. Otras empresas procurarán reducir costes de fabricación recurriendo a la utilización de materias primas naturales como sustitutivos de ingredientes obtenidos a partir del petróleo.

En este sentido, desde hace unos años, aceites vegetales naturales han estado sustituyendo a aceites fósiles derivados del petróleo. De este modo, aceites vegetales como el aceite de palma se utilizan ahora para la fabricación de una gran variedad de jabones de lavandería. Pero, al igual que ocurría en el caso del caucho, el coste del aceite de palma y otros aceites vegetales naturales van creciendo al ritmo que lo hace el petróleo. Los trabajos prospectivos indican que, salvo que se aplique la fiscalidad sostenible, lo más probable es que todos estos productos sigan aumentando al ritmo con que lo haga el petróleo. Lo cual quiere decir que nos esperan unos años con tasas de inflación muy elevadas, lo que haría que el euribor y los tipos de interés aumentaran hasta los dos dígitos —más del 10%. De este modo, decaerán aún más la venta de pisos y el sector financiero tendrá que hacer frente a los numerosos impagos de hipotecas. Todo dependerá de cómo evolucione el precio del crudo de petróleo, a corto y medio plazo, pero mucho me temo que seguirá siendo al alza.

Por de pronto, y dicho con entera franqueza, los vientos nos están resultando muy adversos, ya que se nos avisa de que, en poco tiempo, el petróleo alcance precios superiores a los 200-250 dólares/barril. De hecho, el FMI —Fondo Monetario Internacional— sitúa el crudo, para fin de año, en 200 dólares/barril y Gazprom —la mayor empresa gasista del mundo— lo eleva hasta los 250 dólares/barril. Desde Alemania, se nos informa que el precio del gas natural podría subir, este año, un 40%. Lo ha declarado su Secretario de Estado de Medio Ambiente, Michael Müller, que ha añadido que la fuerte escalada del precio del gas natural se debe a su estrecha vinculación con la cotización del petróleo. En conclusión, que, en el plazo de un año, si se suman todas las subidas realizadas y previstas, el precio del gas natural podría verse incrementado en un 75%.

El propio director general de Gazprom, Alexey Millar, se ha soltado la lengua y ha hablado claro, diciendo que, en lo referente a los precios de los hidrocarburos fósiles, y a su juicio, existe una cierta influencia ligada a la especulación, pero que ello no es determinante. Según su opinión se trata de un inevitable gran salto en el precio de los hidrocarburos fósiles que se aproxima al nivel de los 250 dólares/ barril. La economía mundial demanda cada vez más energía para hacer frente a la elevada tasa de desarrollo industrial —sobre todo la impulsada por China e India— y está provocando, a nivel mundial, una creciente demanda de petróleo y de gas natural, lo que está dando origen a una escalada de los precios de la energía, así como a una creciente lucha entre los países por el acceso a los recursos energéticos.

Paralelamente, la Agencia Internacional de la Energía, AIE, revisó hace unos días a la baja sus previsiones de consumo mundial de petróleo para este año y consideró que, tras los altos precios del crudo, existen factores estructurales que lo justifican. En particular, existe una limitada capacidad para que los países productores puedan poner más producción en el mercado. A nivel mundial, la situación sigue siendo tensa ya que el margen excedentario, o diferencia entre lo que se podría producir inmediatamente y lo que se consume, cayó por debajo de los dos millones de barriles diarios, el nivel más reducido desde el tercer trimestre de 2006.

En suma, mientras los países de la OPEP apenas pueden hacer frente a los aumentos de la demanda, los países de la OCDE se han visto obligados a disminuir sus reservas de petróleo, lo que nos indica que lo más grave de la crisis está por llegar. Es inequívoco, entonces, que debemos esperar lo peor. Por ello, es necesario reaccionar cuanto antes e iniciar la transición hacia el nuevo modelo socioeconómico que tantas veces he descrito. Seguir engañándonos como hasta ahora sólo contribuirá a profundizar la crisis hasta niveles que ni yo me atrevo a describir sin que me recorra por el cuerpo un fuerte escalofrío. El que quiera entender que entienda.

Anuncios

7 Responses to Hablando en plata sobre lo que nos espera

  1. Eva Mínguez Gabiña dice:

    No hay mayor ciego que el que no quiere ver… ¡Qué gran verdad!

  2. Pepelu dice:

    En esta crisis hemos fallado todos. Los supervisores, los mercados, los reguladores y las entidades financieras. Esto es lo que viene a reconocer Jaime Caruana, el director de Mercados Monetarios y de Capitales del Fondo Monetario Internacional (FMI), y ex gobernador del Banco de España en un clarificador artículo publicado anteayer en la Revista de Estabilidad.

    Por fin alguien públicamente entona el mea culpa. Es la excepción de la regla, ya que lo normal es y ha sido lo contrario. Hace unos 4-5 años en pleno boom y expansión de la economía nadie nos alertaba de lo que se nos avecinaba. Muy al contrario, Aznar nos deleitaba con aquel “España va bien” en plena orgía autocomplaciente, y más tarde Zapatero nos sorprendía con un original “jugamos en la Champion league de la economía. Estábamos a punto de alcanzar a Alemania, y casi parecía que éramos los líderes de Europa. Era el mundo ideal: había trabajo, facilidad para endeudarse a bajos costos, no hacía falta ahorrar para comprar coche ó irse de vacaciones, solamente había que ir al banco pedir un préstamo y a disfrutar. El pago ya se haría más tarde.

    En esa época Rato, Solbes, Botín y del Rivero pregonaban que una burbuja inmobiliaria era “metafísicamente imposible” y aseguraban que “no habrá crisis, ni desplome y, por tanto no habrá burbuja”. A nadie se le ocurría alertar sobre la subida desorbitada que tenía lugar y a todos les parecía una cosa normal. A medida que pasó el tiempo y de esto no hace mucho se empezaron a oír cosas como: “aterrizaje suave”, “ajuste temporal”, “sana corrección”, “leve disminución de crecimiento” y otras lindezas de este pelaje. En esta fase ningún político, tertuliano, analista financiero, ni columnista de prensa reconoce un deterioro grave de la economía, ni pinchazo de la burbuja inmobiliaria ni crisis de crédito ni nada parecido. Nadie había previsto lo que hoy nos acontece.

    En la actualidad, la cruda realidad se ha impuesto: subida de hipotecas al encarecerse el Euribor, disminución brutal de compra-venta de pisos, deterioro importante en el mercado laboral, problemas en el transporte y en la cesta de la compra por el subidón del barril de petróleo, inflación en fuerte aumento, restricción del crédito, sobreendeudamiento de las familias…

    Hace unos días la patronal Adegi señalaba que había un déficit de 16.000 puestos de trabajo porque no encontraban gente preparada adecuadamente. La Universidad y el mundo del trabajo se habían distanciado paulatinamente hasta llegar a esta situación tan peculiar. La pregunta es obvia: ¿Nadie había previsto semejante distorsión? ¿De quién es la responsabilidad?

    El espíritu de la ley que posibilitó el adelanto de las jubilaciones y prejubilaciones fue para facilitar una ayuda a las empresas en dificultades económicas a fin de evitar el cierre. Pero ¿quién se benefició? Telefónica, la banca, las grandes eléctricas, multinacionales…Es decir todas aquellas que ganan dinero a espuertas. ¡Una vez más una previsión de matrícula.¡

    Recientemente se ha reaprobado el plan general para Donostialdea en el que entre otras cosas y por unanimidad de todos los partidos políticos se prevé la construcción de unas 17.000 viviendas en 7-8 años( 1 casa nueva por cada 10 habitantes). Esto me deja anonadado, ya que en una época en que no se vende nada (léase Riberas de Loyola) y con el stock de viviendas por las nubes no entiendo una propuesta de esta naturaleza. ¿Qué clase de previsión han hecho? ¿En qué está fundada?

    La ministra de Vivienda nos ha prometido una serie de medidas para paliar el problema con incentivos fiscales, abaratamiento de renegociaciones hipotecarias, ayudas más ó menos directas…Pero curiosamente no propone lo que realmente soluciona el problema: Bajar el precio. Hay mucha gente que no quiere vender más barato de lo que compró y está aguantando porque cree que esto no es sino una bajada temporal y que pronto volverá a subir. Algunos sin embargo, creemos que cuando éstos se den cuenta de que los precios no van a subir y echen la toalla la caída puede ser muy abrupta. Todos intentando vender al mismo tiempo puede ocasionar un buen batacazo. No olvidemos que en Japón hace 16 años estalló la burbuja inmobiliaria y que después de desplomarse un 50% el valor de las casas todavía hoy en día no han subido un ápice.

    Otro grave problema que nos acucia y de qué manera es el precio del petróleo. Y yo me pregunto: ¿qué opinan nuestros políticos y qué escenario descuentan en años venideros ? ¿Han pensado que el petróleo es finito y que en el futuro va a haber más demanda y menos oferta? Esto nos llevará a precios muchísimo más altos que los actuales. ¿Estamos haciendo algo para estar preparados? Lo único que les oigo decir es que las materias primas suben debido a la alta especulación y con esto subliminalmente nos quieren decir que bajará.

    Como resumen quiero significar que las previsiones que nos han hecho hasta ahora nuestros políticos se merecen un cate sin paliativos. Los responsables de la Res Pública deben velar por los intereses de los ciudadanos, redistribuir la riqueza, erradicar la injusticia y prepararnos para el futuro. Pero esto solamente será efectivo si el diagnostico es acertado. Si el nivel de acierto es como en el pasado ¡que dios nos coja confesados¡

  3. Ana Crespo dice:

    Me ha parecido entenderte que las cosas se nos complican cada vez más y o extraña nada. En la tienda cada vez vendemos menos y habrá despidos. Menos mal que mi marido es funcionario. Sí, esos que tu consideras privilegiados. Pero… y nosotras las madres trabajadoras con hijos todavía estudiando ¿Qué podemos hacer pata gastar menos?. Porque aunque cobremos dos sueldos, mucho mucho no nos da.

    Saludos

  4. Luis Mario Linares dice:

    Soy profesor de economía aplicada y he leido sus libros. Me parece una buena idea lo que usted está haciendo pero no cree que sería una idea mejor si volviera a escribir otro libro

    Saludos cordiales

    L, Mario Linares.

  5. Dalmata101 dice:

    Y q.hacen nuestro politicos sin ideas, ni ningun plan? Mientras tengamos listas cerradas no veremos la salida a nada con estps impresentables de politicos. El uno tonto y mentiroso y el otro mas.. Han secuestrado la democracia en España. Aqui un Barack Obama es imposible porque todo lo eligen los del aparato de los partidos politicos.que viven del cuento y sentados en sus poltronas para seguir mangando

  6. Sirenita dice:

    Me apunto a lo de tu critica a las listas cerradas. España está secuestrada por cuatro aparateros. PP y PSOE pueden hacernos votar a los mas tontos de España de aquí a la eternidad.

    No me hagasis caso, Estoy harta ya.

    Saludos

  7. Arantza Arrillaga Gabiña dice:

    Esto ya se veía venir, los políticos, nos han estado ocultando la crisis por sus intereses…….+ VOTOS = GOBERNAR = ROBAR Pero sabíamos que algo fallaba, hace tiempo, que el sueldo no nos alcanzaba a fin de mes. Y pienso que lo más grave de la crisis está
    por llegar.

    Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: