Innovar con renovables

Con la crisis inmobiliaria nuestros municipios empiezan a padecer problemas de financiación. Por tanto, para poder seguir ofertando unas buenas prestaciones sociales a los ciudadanos es obvio que necesitan obtener nuevas fuentes de ingresos. La oferta de servicios públicos que, hasta ahora, han estado en manos privadas puede ser una fuente importante de ingresos. Es sólo de este modo como podrán liberarse del yugo del ‘ladrillo’ que les obliga a depender de la construcción de viviendas y de la consiguiente necesidad de tener que urbanizar, innecesariamente, los mejores terrenos fértiles para la agricultura. Ahora que los ‘años locos’ de la especulación inmobiliaria nos están pasando severa factura es cuando más deberíamos recapacitar sobre la financiación municipal y apartarla para siempre, mediante medidas y mecanismos correctores, de la especulación del ‘ladrillo’, así como de la corrupción.

Sin embargo, nuestros municipios necesitan contar con recursos y la generación eléctrica distribuida tiene mucho futuro. El suministro de electricidad es un servicio público que, de manera centralizada, hoy se encuentra monopolizado por una sola empresa eléctrica. Pero este modelo energético de un sólo productor y muchos consumidores pronto cambiará para dar paso a otro modelo eléctrico caracterizado por muchos productores y muchos consumidores. Gracias al auge de la generación eléctrica distribuida que permiten las energías renovables, la producción, distribución y venta de energía eléctrica, a nivel local, podría llegar a representar una de las fuentes de financiación de los municipios que mayor potencial tiene.

¿Cómo podríamos animar a nuestros municipios para que impulsaran el desarrollo de la energía eólica? El ejemplo lo tenemos en Canadá, donde se asume que los municipios deberían desempeñar un papel clave en el fomento de las energías renovables. Se trata de una postura sensata y coherente, por parte del gobierno, con los retos a los que tenemos que hacer frente, como son: la aceleración del cambio climático y el agotamiento progresivo del petróleo y del gas natural y que nos exigen una reducción importante del consumo de energías fósiles. En Canadá, los municipios pueden impulsar el desarrollo de mini-parques eólicos, mediante el establecimiento de un marco de planificación que se adecue a este nuevo uso de la tierra y que permita conciliar la generación de electricidad, a partir de la energía eólica u otra tecnología, con otras actividades más tradicionales como son la agricultura, la ganadería y la selvicultura.

De modo particular, en la Provincia canadiense de Ontario, se considera a la energía eólica como una fuente de energía renovable que cuenta con un gran potencial. Además de sus beneficios ambientales innegables, habida cuenta de los crecientes precios de la energía, se considera que su explotación también representaría una gran fuente de ingresos para las arcas municipales tan necesitadas de fuentes de financiación adicional. Por ello, los municipios de toda esta Provincia están explorando las oportunidades de desarrollo económico que entraña la energía eólica. Una forma de prepararse para potenciar la energía eólica está siendo el apoyo activo de los municipios a esta iniciativa. Por ello, se trabaja para que tanto el diseño como el desarrollo de las políticas energéticas sean contemplados entre los potenciales usos de la tierra. De este modo, se facilita que las infraestructuras que soportan las instalaciones eólicas cumplan con las exigencias legales.

Por otra parte, aunque, a nivel internacional, la electricidad que se obtiene a partir de la energía que aporta el viento representa una multimillonaria industria, en el caso de Canadá todavía se está tan sólo en los comienzos. En la actualidad, si bien existen, tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos, importantes desarrollos de la generación eléctrica en base a la energía eólica, en Canadá apenas se genera energía eléctrica a partir del viento, a pesar de que Ontario y otras Provincias cuentan con recursos eólicos abundantes. No obstante, la reciente apertura del mercado de la electricidad a las energías renovables ha permitido que se creen nuevas oportunidades para los municipios que apuesten por este dinámica y creciente fuente de energía como sistema de generación eléctrica.

De acuerdo con Decima Research, la energía eólica es la opción más popular ya que se ha convertido en pocos años en la energía renovable que más prefieren los canadienses. La prefiere el 36%. Le sigue en orden de preferencia, la energía solar, 35%. La energía hidroeléctrica representa un 24% y teniendo unos porcentajes bastante menores se encuentran el hidrógeno y la energía que obtenemos de las olas (energía mareomotriz).

La energía eólica ocasiona un bajo impacto ambiental y permite generar electricidad a partir de un recurso renovable y, por tanto, inagotables como el viento. Ya que éste es inagotable. Es una consecuencia de que el sol brilla de manera desigual en la tierra. Es una de las más baratas y limpias fuentes de energía renovables disponibles. El Ministerio de Asuntos Municipales y Vivienda de Ontario estima que la capacidad de generación eléctrica a partir de la energía eólica que se podría instalar en la Provincia sería de unos 7.500 MW, equivalente al 14% del actual consumo.

Durante, la última década, las mejoras en la tecnología de los aerogeneradores han logrado reducir los costes en más de un 50%, creando un 50% de puestos de trabajo más por cada euro que se invierte en la generación convencional.

A su vez, una generación de 660 kWh de energía eléctrica —producida a partir de la energía eólica— permite evitar una emisión equivalente de 1.400 toneladas/año de CO2, el gas que más contribuye al calentamiento global. Hemos de subrayar que para eliminar, de manera natural, esta misma cantidad de toneladas de CO2 de la atmósfera se necesitarían plantar más de 200.000 árboles.

Otra de las innovaciones más importantes del aprovechamiento de la energía eólica ha consistido en su miniaturización. En efecto, se ha logrado con gran éxito adecuar el tamaño de los aerogeneradores a las propias necesidades de los pequeños consumos eléctricos como son los debidos a las viviendas, las granjas y las pequeñas industrias. Estas turbinas son de una potencia instalada de unos 100 kW o algo más. Los fabricantes de estos pequeños aerogeneradores prevén que, hasta el año 2010, sus ventas crecerán a razón de un 18-20% al año. Actualmente, Estados Unidos es el principal productor mundial de estos pequeños aerogeneradores. La mayoría de los consumidores que invierten en pequeños aerogeneradores lo hacen para reducir la creciente factura eléctrica que han de pagar, debido a los, cada vez más altos, precios de las energías convencionales.

La guía municipal canadiense para el desarrollo de la energía eólica

Hace unos años, el Instituto canadiense de Derecho y Políticas Ambientales editó la Guía Municipal para el desarrollo de la energía eólica en Ontario. El propósito de esta guía consistía en proporcionar a los municipios todo tipo de detalles sobre los actuales incentivos financieros, así como sobre los estudios de casos, entrevistas y de evaluación de impactos con el fin de poder optimizar la planificación para el impulso y desarrollo de la energía eólica en la Provincia. En Canadá, los ayuntamientos cuentan con un abanico amplio de estrategias para promover el desarrollo sostenible de la energía. Una estrategia es la compra de energía ‘verde’. Otra estrategia consiste en invertir, en asociación con otros servicios públicos mancomunados y/o municipales, en el diseño, construcción y posterior explotación de instalaciones de generación de electricidad o de calor, a partir de las energías solar y eólica.

Otra modalidad apuesta por la compra de energía renovable a través de los “Tradeable Renewable Certificates” (certificados comercializables de energías renovables) o “Green Tags” (Etiquetado verde). También pueden decidir sobre la aplicación de las tecnologías renovables como fuente de energía para el funcionamiento de las instalaciones municipales. Así, las energías renovables con cada vez más utilizadas en los sistemas energéticos de los barrios —eólica, biomasa, enfriamiento de las aguas de los lagos profundo y solar mediante placas solares orientadas al sol, helioestáticas, y diseñadas para maximizar los rendimientos energéticos de las placas solares.

En suma, los municipios tienen tres maneras de impulsar la producción y consumo local de electricidad, a partir de las energías renovables. En primer lugar, invirtiendo en proyectos de energía renovable. En segundo lugar, comprando directamente energía renovable a productores locales o no. Y, en tercer lugar, comprando certificados comercializables de renovables o energía eléctrica producida en base a las energías renovables, “Green Tags”.

Con todo, y a pesar del creciente interés de la gente por contratar energía renovable, se valora que el apoyo de los ciudadanos a la política del Gobierno canadiense sigue siendo clave. Al mismo tiempo, se considera también que para permitir el desarrollo de un sólido mercado de producción y consumo local de energía eléctrica, y de energía calorífica, en base a las energías renovables, es necesario estandarizar la oferta de renovables y uniformizar el etiquetado de sostenibilidad para evitar engaños a los consumidores. De igual modo es necesario armonizar las técnicas de interconexión y las normas de facturación neta, así como simplificar los requisitos contractuales y de otra índole que se exigen, a nivel provincial.

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