Las tecnologías y el crecimiento

Dentro de unos pocos meses, China superará a Estados Unidos y se convertirá en el país del mundo que cuente con el mayor número de usuarios de Internet. Aun cuando tengamos en cuenta el tamaño de China, y la impresionante tasa de crecimiento del PIB que está conociendo, superior al 10%, hemos de asumir que se trata de un logro notable para un país que sigue siendo una economía pobre. Durante los últimos tres años, China se ha convertido en el mayor exportador de tecnología de la información y las comunicaciones (TIC), a nivel mundial. Actualmente, China tiene el mismo número de usuarios de telefonía móvil (500 millones) que los que representa el continente europeo.

China no es, en absoluto, la única economía emergente en la que las nuevas tecnologías están siendo acogidas con entusiasmo. Al sur de China, en la frenética ciudad de Mumbai, India, todo el mundo parece estar hablando sin parar por sus teléfonos móviles. En la India, la mitad los habitantes de las zonas urbanas tienen un teléfono móvil o un teléfono fijo y el número de personas que, mensualmente, suscriben un contrato de telefonía, aumenta a un ritmo de unos ocho millones al mes.

La India no sólo se ha llenado de los cafés Internet y cuenta con numerosas empresas que son muy influyentes en Internet. Este gran país, de 1.100 millones de habitantes, produce ya más licenciados en ingeniería que Estados Unidos. También es el país que produce el software de los coches de carreras y de los motores jet y es uno de los cuatro principales productores farmacéuticos del mundo. Otra muestra de los avances tecnológicos de dicho país ha sido la reciente innovación que acaba de hacer la mayor empresa privada de la India, Tata. Esta empresa de automóviles acaba de presentar en Europa su modelo de coche “Nano”, que está considerado como el más barato del mundo, que cuesta tan sólo 2.500 dólares y que consume 5 litros cada 100 kilómetros.

Mientras todos estos avances se producen en China y la India, en el Continente olvidado, en África, las tecnologías también están experimentado una importante difusión, sobre todo en lo que se refiere a las telecomunicaciones. En Kenya, incluso se da el caso de que las personas que viven en chozas de barro, utilizan sus teléfonos móviles para pagar facturas o para comprobar los precios del pescado y, así, encontrar el mejor mercado para la venta de la pesca que realizan. Sin embargo, este panorama que se nos presenta de algunos mercados emergentes, muchas veces queda desmentido por los niveles de miseria y de incompetencia que existen en dichos países emergentes.

El año pasado, las hormigas se comieron el disco duro de un fotógrafo en Tailandia. Hace un mes, en El Cairo, se interrumpió el uso de Internet debido a que, probablemente, se produjo un terremoto marino que rompió dos cables submarinos. Aunque es cierto que los ordenadores personales se van extendiendo lentamente por la mayoría de las economías emergentes. Un 75% de los países de bajos ingresos tienen menos de 15 ordenadores personales por cada 1000 personas y, muchos de estos ordenadores, se puede considerar que son ya viejos modelos, por no decir obsoletos.

Por este motivo, celebrar el avance de destacados proyectos de tecnología en las economías emergentes ha sido, a veces, demasiado precipitado. Todavía recuerdo el fiasco de hace dos años cuando, Nicholas Negroponte, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), presentó en el Foro Económico Mundial de Davos un portátil que valía 100 dólares. Este ordenador portátil estaba llamado a conocer una gran difusión en los países pobres, incrementando, así, el nivel de conocimientos y la conectividad de una manera increíble. Sin embargo, el proyecto se retrasó bastante, el equipo no funcionaba correctamente y una de las empresas colaboradoras más importantes, Intel, se retiró del proyecto. En conclusión, que debemos ser muy precavidos a la hora valorar la difusión tecnológica en los países en vías de desarrollo pues si bien es cierto que las economías emergentes utilizan las nuevas tecnologías, hemos de reconocer que, hasta ahora, muchas de las opiniones que tenemos suelen basarse, en gran medida, en meras anécdotas.

No obstante, y queriendo romper con muchos de los estereotipos anecdóticos que se tienen la difusión de las tecnologías en los países en vías de desarrollo, el pasado mes de enero, se presentó el Informe Anual del Banco Mundial: Perspectivas Económicas Globales que aclaraba muchas cuestiones sobre el particular, al medir el progreso tecnológico en su sentido más amplio y que no es otro que la difusión de las ideas, de las técnicas y de las nuevas formas de organización empresarial.

Los resultados de este estudio han sido muy positivos e indican lo sucedido la década pasada. Desde principios de 1990 a comienzos de 2000, el índice global aumentó en un 160% en los países pobres para aquellas personas con ingresos inferiores a 900 dólares al año y en un 100% para aquellas personas con ingresos medios anuales comprendidos entre 900 y 11.000 dólares. Este índice ascendió sólo un 77% en los países industrializados para aquellas personas que cuentan con un promedio de ingresos superiores a 11.000 dólares, donde sabemos que las tecnologías se encuentran más avanzadas. Todo esto quiere decir que los países pobres y los países de ingresos medios están poniéndose al día con los países desarrollados y ésta es una buena noticia que contradice afirmaciones opuestas.

En el estudio del Banco Mundial se utilizaron unos índices basados en una serie típica de datos: los ordenadores y los teléfonos móviles por habitante, el número de patentes/año y el número de artículos científicos publicados al año; las importaciones de alta tecnología y bienes de capital. Además, utiliza datos como el número de horas de electricidad por día y las salidas de aviones para recoger también la absorción de las tecnologías de los siglos XIX y XX. Concluían esta serie de datos, las políticas educativas y la estructura financiera, que valoran la difusión de las tecnologías a la hora de que las empresas puedan obtener mano de obra cualificada y suficiente capital para su desarrollo.

A su vez, tal como quedaron definidas las tecnologías, se hizo más precisa la medición del progreso económico. Sin contar con las tecnologías, el crecimiento se limitaría a contabilizar los aumentos del empleo laboral y del capital social. Mediante el aporte de las tecnologías, se podría utilizar el trabajo y el capital de una manera sinérgica y mucho más eficaz. Así pues, se trata de una buena noticia el hecho de que el Banco Mundial haya realizado este trabajo de análisis que evalúa el uso de las tecnologías modernas en las economías emergentes y que sus resultados sean tan positivos, escapando, por primera vez, de las simples anécdotas.

La difusión de las tecnologías está propiciando que, en muchos países emergentes, se estén dando pasos de gigantes. Sin embargo, habría que matizar muchas cosas pues están emergiendo serias amenazas para dichos países que proceden de los países desarrollados como el nuestro. Me refiero a la crisis financiera actual que no sólo está afectando a los países desarrollados, sino que también afecta, en mayor medida, a las economías más débiles, como son las de los países en vías de desarrollo y emergentes. De hecho, el retroceso que para estos países puede llegar a representar el disparate que hicimos apostando por la especulación de la vivienda, podría ser muy grave. ¿Hasta cuando van a continuar siendo impunes los responsables y culpables del disparate del ladrillo?

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One Response to Las tecnologías y el crecimiento

  1. Ana Crespo dice:

    China y la India pronto serán los líderes mundiales. Luego de que ocurra, ya no habrá piedad con nosotros. Hemos perdido mucho tiempo con el ladrillo y la avaricia de ayuntamientos y cajas de ahorro nos ha impedido invertir en I+D y mejorar nuestra productividad. Todos los presidentes de las cajas de ahorro deberían ser investigados y si cometieron delitos de imprudencia por apostar el ladrillo también juzgados. Cuántas cajas de ahorro están en quiebra ya y todavía no lo sabemos. Muchas Cajas han llevado a cabo una expansión poco meditada en la Costa del So y Murcia y Alicante, atraídas por el negocio de la construcción y la venta de viviendas, para embarcarse en crecimientos desaforados del crédito hipotecario. Los nombres están en la mente de todos: Caja de Ahorros de Guipúzcoa y San Sebastián (Kutxa), Bilbao Bizkaia Kutxa (BBK), Caixanova, Caixa Galicia, Ibercaja y CAM, más algunas de las castellanas.

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