Otro ejemplo a seguir: Suecia

El año pasado, y para el periodo 2008-2010, el parlamento de Suecia aprobó reducir las emisiones suecas de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global, hasta situar los niveles de emisiones, por lo menos, en un 4% por debajo de los niveles conocidos en 1990. Además, para el año 2050, también aprobó disminuir, en un 50%, las emisiones suecas de gases de efecto invernadero y alcanzar unos valores que se sitúen por debajo de 4,5 toneladas de CO2 equivalente por persona y año. Hoy en día, este ratio de emisiones por residente sueco es, aproximadamente, ocho toneladas por persona y año. Para alcanzar estos objetivos, el anterior gobierno sueco preparó una estrategia donde se recogían las directrices que permiten aplicar la política sueca sobre el clima (Swedens Climate Strategy), que fue aprobada por el parlamento sueco.

Esta estrategia incluía una continuada reforma fiscal en clave de sostenibilidad que incorpore el pago de tasas o impuestos sobre las emisiones de CO2 a cambio de una reducción de impuestos sobre el trabajo. Esta reforma fiscal ya se inició en el 2006, recaudándose el equivalente a más de 3,6 miles de millones de coronas suecas, (396 millones de euros). También incluye medidas a aplicar en las políticas del sector transporte, incluyendo las ayudas fiscales a la compra de vehículos ecológicos y las desgravaciones fiscales al consumo de biocombustibles.

Existen también beneficios fiscales para vehículos ya clasificados que consumen combustibles ecológicos o utilizan tecnología considerada como ecológica (environmentally-friendly technology). Desde el gobierno se sugiere también como importante que la actual exención fiscal que existe para aquellos vehículos limpios, que no emitan CO2 de origen fósil, sea ampliada hasta el año 2013. A su vez, el gobierno sueco está invirtiendo mucho dinero en información sobre los impactos debidos al calentamiento global y sus consecuencias.

También se informa sobre las medidas necesarias que hay que tomar para prepararse y luchar contra el cambio climático. Con ello, se persigue también aumentar los niveles de concienciación de la población acerca del cambio climático. Además, en este momento, los programas sobre inversiones en desarrollo sostenible que se están poniendo en práctica permiten a los municipios, empresas y otros organismos suecos solicitar subvenciones para realizar inversiones que incorporen medidas para reducir las emisiones de GEIs. Durante el año 2006 la asignación para este tipo de inversiones fue de 22 millones de euros y, tal como está aprobado, será de 35,2 millones de euros para los años 2007 y 2008.

El ejemplo de Suecia nos enseña que, pesar de los rentistas del sistema, es posible elaborar políticas para sensibilizar al conjunto de los actores sociales y económicos y, a su vez, ofrecer soluciones que sean eficaces y reales y se conviertan en una verdadera oportunidad económica y política, al tiempo que un freno al avance del calentamiento global del planeta. En nuestro caso, todo es posible ya que ante nosotros se abre un gran abanico de futuros posibles y dependerá fundamentalmente de nosotros el que alcancemos un futuro u otro. La felicidad de las próximas generaciones depende de nuestra decisión. ¿Luchamos por ellos?

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