Todo un cuento… pero no de chinos

Me figuro que si a los chinos, siguiendo el ejemplo de los vascos, se les ocurriera elucubrar para rebajar sus emisiones de CO2, seguro que aducirían que ellos no emiten realmente todo el dióxido de carbono que se les imputa ya que gran parte de lo que generan —incluida la energía necesaria para ello— se debería incorporar a los países que compran sus productos, made in China, al ir la mayoría de sus productos hacia la exportación. Para nosotros sería un problema serio que a las materias primas, los alimentos y los coches que importamos, nos pasaran adosados sus emisiones de CO2. El truco que hacemos para reducir nuestras emisiones es un truco que es demasiado fácil de descubrir.

Cualquier persona poco alertada se dará pronto cuenta de que lo que se trata es de sumar pero nunca de restar. Lo malo que tiene el hacer este tipo de trampas es que, al final, hay que negociarlas con otros actores y decirles que son ellos, y no tú, los que deben quedarse con el marrón y hacer que acepten que emiten más de lo que pensaban. Además, en nuestro caso, es el Estado español, y no la CA de Euskadi, el actor que tiene contraído sus compromisos internacionales para el cumplimiento del Protocolo de Kyoto y, precisamente, es el Estado español el que tendrá que tragarse esta trampa. Como si la UE, el gobierno español y el resto de las comunidades autónomas fueran tontos y no se fueran a dar cuenta.

Por suerte, la medición de emisiones de GEIs es bien clara y no deja lugar a dudas. Debe reflejar lo que cada país emite al año en materia de GEIs. En el interior de cada estado, considero que debería hacerse lo mismo si no queremos entrar en un cálculo de tablas del tipo input-output que demostrarían, tras una absurda, costosa y larga realización, la invalidez de estos engañosos razonamientos.

Otra cosa es que los costes de dichas emisiones se incorporen o no a los precios finales. Por último, señalaré que con trampas como ésta, si se extrapolasen, no tendríamos sino que perder, ya que nos estamos olvidando ingenuamente que, a medida que sube el nivel de vida, también subirían las emisiones de GEIs asociadas y la CAPV tiene los niveles de renta más altos del Estado español.

Desgraciadamente, haciendo trampas la CA de Euskadi no esta sola. Otro tipo de trampa más frecuente es la que utilizan algunas CC.AA. que son fuertemente excedentarias en generación eléctrica y pretenden que las emisiones se atribuyan a las CC:AA. consumidoras. El truco consiste en deducir de las emisiones reales la parte imputable a la generación eléctrica exportada. Lo más curioso es que esta trampa, aunque también burda, haya servido para plantear el 12% o más de participación de renovables en el consumo de energía primaria. ¿Los inspiradores de la trampa vasca habrán bebido de las mismas fuentes?.

Mucho me temo que los que tienen la sartén por el mango se inspiren en lo que es más lógico y que mejor recoge la comprensión del problema tanto en los países como en los mercados internacionales: Que cada palo aguante su vela. El tema es muy serio y si queremos ir adelante en la lucha contra el cambio climático lo peor es auto-engañarnos. En todo momento, hemos de ser conscientes que sólo la verdad nos salvará. Por consiguiente, se debería trabajar con emisiones reales y con balances energéticos reales y no con inventos del TBO, más o menos ingeniosos pero, al fin y al cabo, ficticios.

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