El espejismo de los necios

Que no es otra cosa que pensar que volveremos a la época del petróleo barato. En efecto, durante un tiempo, el hecho de ver que los valores de este combustible en el mercado disminuían puso contentos a los rentistas del sistema. Algunos de ellos (no así las empresas petroleras, gasistas y eléctricas que saben bien lo que hay) llegaron incluso a pensar que sus problemas se solucionarían al bajar el precio de la energía de la que son grandes devoradoras -50 euros el barril-. Me refiero a empresas como siderúrgicas, papeleras y cementeras que, algunas de ellas, viven de las subvenciones y ayudas públicas financiadas, obviamente, por los ciudadanos y demás empresas que contribuyen a ello, quieran o no quieran.

La opacidad de los mercados energético y eléctrico, y el benigno comienzo del invierno sólo han conseguido enviar otro falso mensaje diciendo que todo marcha bien en lo que se refiere al mundo del petróleo. Con esto se ha reforzado la ingenua creencia de que los precios aumentaron porque los especuladores bursátiles y las empresas manipulaban al alza los precios del mercado mundial y que las subidas no eran debidas al agotamiento progresivo de este hidrocarburo.

Craso error ya que, hoy en día, las cosas funcionan al revés. Son precisamente las empresas petroleras las que más trabajan por bajar los precios, llegando incluso a manipular los mercados y compitiendo de forma desleal. Compran a la baja en lugar de actuar como genuinos usuarios de petróleo que pujan por perseguir objetivos reales como producir gasolinas y gasóleos.

Cuando el petróleo vuelva a subir, como seguramente lo hará pronto, será principalmente debido a dos motivos: la geología -que nos limita lo que física y operativamente se puede llegar a producir en función de las reservas y de los costes asociados- y la geopolítica —que restringe la producción según la ubicación de los yacimientos y las decisiones de sus dueños. El futuro, incluso a corto plazo, se escribe en clave de precios energéticos caros.

No sólo las antinaturales altas temperaturas de estos días han desempeñado su papel, manteniendo altas las reservas de petróleo mientras los calefactores seguían sin funcionar. También existen otras poderosas razones. Recordemos que, aunque ha llegado la primera ola de frío de este extraño invierno, en el inicio del mes de enero las temperaturas superaban en Donostia los 20º.

Está claro que en el trasfondo de la bajada de los precios del crudo tiene que ver el descenso de la demanda de consumo, causado por el aumento de los precios energéticos y el endeudamiento progresivo de las familias.

Además, los países del Tercer Mundo pujan cada vez menos por la compra del hidrocarburo y sus derivados, lo que significa que sus generadores ya no producen electricidad y que sus camiones están parados. La contracción que sufre la primera economía mundial, como es la norteamericana, también tiene su parte.

Pero ni siquiera estas circunstancias podrán hacer que se superen los problemas de abastecimiento de petróleo que pronto sufriremos, ya que el crudo se agota y lo hace más rápido de lo que pensamos.

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