Los alimentos escasean

A pesar de que los centros comerciales nos hagan vivir la quimera de la abundancia de alimentos, el hecho cierto es que cada vez hay menos para todos. Lo que comemos de más o despilfarramos tirándolo a la basura como sobra de comida, es una merma importante para mucha gente que no tiene casi nada para llevarse a la boca. En efecto, desde hace muchos años, el hambre es una triste y dolorosa realidad para más de 850 millones de personas, seres como nosotros con igual derecho a la vida y a la dignidad humana. 300 millones de estas personas son niños y niñas

Por otra parte, las reservas mundiales de alimentos se encuentran en unos valores mínimos. El mundo consume más alimentos de los que los agricultores producen como lo indican los últimos datos que establecen que en cinco de los últimos seis años, la población mundial consumió mucho más cereales de los que produjo. Nos hemos estado comiendo las reservas de grano y por ello, estas reservas internacionales de grano han disminuido hasta sus niveles más bajos en los últimos 30 años.

Se habla de que son varias las causas que afectan a esta disminución de los stocks de cereales a nivel mundial. Entre ellas destacan: el aumento de la demanda debido al crecimiento poblacional, la creciente escasez de agua dulce, los efectos del cambio climático sobre la erosión y desertización creciente del suelo y los continuos aumentos de los costos de los fertilizantes y de los insecticidas fabricados a base de un petróleo cada vez más caro. En estas condiciones, no será muy aventurado pronosticar la situación calamitosa a la que llegaremos en un futuro debido a la falta de cereales.

Los agricultores tienen serias dificultades para incrementar sus producciones. Los actuales líderes políticos mundiales no parece que estén muy dispuestos a afrontar este grave desafío que supone para la humanidad el hecho de que cada vez sea más difícil seguir alimentando a las crecientes poblaciones del planeta. Hoy en día, no quedan muchas tierras en los países del tercer mundo que puedan ser convertidas en áreas para la producción de alimentos y las que quedan son, por lo general, de tan mala calidad que podrían volverse desérticas si son explotadas intensivamente

A diferencia de lo que ocurrió durante la llamada “revolución verde” de los años 1960, cuando variedades mejoradas de trigo, arroz, maíz y otros cereales impulsaron la producción mundial de alimentos, ahora no parece que tengamos (ni queramos tener) ninguna carta tecnológica a jugar, escondida bajo la manga. A lo más, debido a nuestra adicción al petróleo y a nuestros hábitos de vida insostenibles que egoístamente queremos seguir manteniendo, les amenazamos con quitarles los aceites vegetales y cereales que no les sobran para quemarlos como biocombustible. A cambio, el discurso oficial nos embriaga haciéndonos confiar en la pronta llegada de la biotecnología al rescate. Así pues, se promete sobre lo más sagrado (que nunca he sabido a qué se refieren los políticos cuando dicen eso pues aunque entiendo que debería ser la vida, decirlo delante de un condenado a muerte por hambre me parece un tanto macabro) que los avances biotecnólogicos lo solucionarán todo. Una vez más nos enfrentamos a otra cuestión de fe porque, hasta el día de hoy, la biotecnología ha hecho muy poco.

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One Response to Los alimentos escasean

  1. deverian dar mas informacion

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