Las reiteradas mentiras

Cada vez se nos engaña y se nos trata más como si fuéramos niños. Se buscan constantemente excusas, como el hecho las tensiones con Irán o la guerra de Irak, que justifiquen la subida de los precios del crudo intentando ocultar siempre la verdad. Intentando ocultar que la razón de la subida de los precios del crudo es que cada vez a los países productores de petróleo les resulta más difícil responder a la demanda mundial. En estas condiciones, no hay que ser ningún profeta para vaticinar que se acerca una fuerte crisis de suministro. Los países que antes se preparen ahorrando energía, mejorando la eficiencia energética y produciendo y consumiendo energías renovables saldrán mejor parados de la prueba. La hipocresía no tiene límites. Ahí tenemos a Gipuzkoa, el territorio ecologista entre los ecologistas, donde ni tan siquiera tiene un parque eólico para producir energía eléctrica —aunque importe electricidad de Francia basada fundamentalmente en la energía nuclear— y que casi sólo cuenta con carreteras como infraestructura de transporte. El ejemplo de lo incongruente y cínico no podría ser mejor.

Las subidas de los precios del crudo no esperarán a lo que hagamos nosotros Siguen su tendencia alcista y se han situado en máximos históricos. Han superado la barrera de los 70 dólares/barril y amenazan con hacerlo más en un futuro. La razón es evidente. El crecimiento de la demanda es tan grande que desde la oferta cada vez hay mayores problemas para satisfacer la demanda. Una demanda que crece más de un 2% al año necesita, por lo menos, más de 1,7 millones de barriles/día de producción excedentaria para poder satisfacer la demanda. Los ratios de consumo son asombrosos y se sitúan ya en más de 85 mbd (millones de barriles/día). Podemos esperar a que pase el tiempo y se produzca un milagro pero lo cierto es que cada año que pasa la demanda aumenta en casi 2 mbd más y tampoco hay más milagros.

En vez de decir que no podemos seguir como hasta ahora se nos informa que las subidas son debidas a que estamos presionados por la creciente tensión internacional por el polémico programa nuclear de Irán, entre otras causas. Estados Unidos no compra ningún barril de petróleo en Irán pero eso ni lo comentan. Suben por igual el barril de crudo Brent, de referencia en Europa, y el precio del crudo de Texas que se cotiza en la bolsa de Nueva York. El petróleo subirá y en menos de dos años sobrepasará los 100 dólares el barril pero, si ocurriera la guerra contra Irán y a los fundamentalistas les diera por hundir algún superpetrolero en el Estrecho de Ormuz, aprovechando su famoso torpedo de burbuja caliente, los precios subirían hasta unos niveles que mejor no pensar en ellos. 200 dólares el barril sería poco.

Entonces, la inflación crecería de manera galopante. El euribor se pondría por las nubes y el precio de los pisos descendería hasta la mitad de su valor actual. La burbuja inmobiliaria estallaría como una bomba termonuclear afectando a promotores, constructores y especuladores y, en segunda derivada, a las instituciones financieras dedicadas al negocio inmobiliario y a su especulación. Los verdaderamente residentes en esos pisos devaluados sufrirían también pero tendrían la ventaja de que nadie les echaría a la calle pues bien podría originarse una verdadera revolución social.

¿Y que podríamos decir del transporte?. De seguir así, el futuro nos será bien negro. Hablaremos sobre ello más adelante.

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