El ejemplo de Suecia

Las respuestas tanto de Euskadi como de España al Cambio Climático están siendo muy tibias. La prueba de fuego reside en nuestras emisiones de CO2 que, año a año, siguen aumentando y, aunque presumo que ponemos buena voluntad, siento que apenas nos movemos hacia la Sostenibilidad. Es cierto que utilizamos el concepto sostenible cada vez más pero sólo son gestos. Sin una fiscalidad sostenible y un freno a las políticas insostenibles en curso, muchas de nuestras palabras pueden quedar huecas ya que, en la práctica, contamos con pocas políticas que de verdad sean eficaces.

No podemos esperar que las cosas cambien sin que cambiemos nosotros. Por ello, deberíamos preguntarnos: ¿Cómo podríamos tomar decisiones sobre nuestro futuro que sean sostenibles, así como creíbles?. Es bien cierto que muchos de los problemas que afrontamos son grandes y están interrelacionados y que costará mucho desenmarañarlos, pero también es claro que conviene actuar y que no podemos seguir mirando hacia otro lado como si la cosa no fuera con nosotros.

Además, quizá adolezcamos de una cultura de la negación que nos hace parecer insensibles ante los problemas de gran magnitud y envergadura a los que deberíamos enfrentarnos cuanto antes. Encontramos muy difícil eso de mirar hacia un futuro tendencial que se nos presenta muy negro y es entonces cuando decidimos escapar de la pesadilla tomando la salida fácil de continuar comportándonos igual, como si nada de lo que hacemos estuviera mal hecho, negando el peligro como la avestruz y haciendo lo posible por no ver lo que ya resulta evidente. La solidaridad intergeneracional no es algo gratuito. Incluso para países como Euskal Herria que mantienen tan fuerte sus raíces comunitarias y sus señas de identidad cuesta mucho replantearse el desarrollo insostenible que conocemos. ¿Cómo impulsar entre nosotros la toma de decisiones que nos conduzcan hacia la Sostenibilidad? ¿Cuál es el camino en el que tenemos que avanzar?.

Un ejemplo muy reciente a emular lo tenemos en el caso de Suecia. Este país nórdico ha decidido diseñar y poner en marcha una estrategia para abandonar la dependencia petrolera para el 2020. Suecia quiere que su economía deje de depender del petróleo en 15 años, sin necesidad de construir nuevas plantas nucleares. Actualmente, el proyecto está siendo diseñado por una comisión integrada por industriales, académicos, fabricantes de automóviles y granjeros, entre otros. El país espera reemplazar sus combustibles fósiles por otros renovables antes de que el Cambio Climático afecte a las economías y la escasez de crudo ocasione un aumento en sus precios que lo hagan inasequible. Para ello pretende utilizar la madera de sus extensos bosques para la producción de syngas —gas sintético— para la obtención de biogas, bioetanol y biodiesel.

Además, conviene subrayar que la apuesta de Suecia por las energías renovables no es de ahora. En el año 2003, el 26% de la energía consumida por los suecos se generó a partir de recursos renovables. Este porcentaje es muy significativo si se le compara con el promedio de la Unión Europea que se sitúa en torno al 6%. Como podemos apreciar tenemos ejemplos que analizar, aprender y adaptar, sobre todo en países líderes en Desarrollo Sostenible como Suecia.

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