El Cambio Climático Abrupto

A más de uno le podría parecer que al plantear la posibilidad de un escenario como el que representa el Cambio Climático Rápido o Abrupto se trata tan sólo de recoger una visión catastrofista acerca del futuro. No seré yo quien niegue tal percepción porque coincido en que se trata de un escenario catastrofista. Lo que, a su vez, no niega que cada vez sean mayores las probabilidades de que este escenario ocurra. Tendríamos que tener mucha cara si, encima de que cada año aumentamos nuestra emisiones de GEIs en un 5%, pensáramos que tamaña irresponsabilidad nos iba a resultar gratis y sin consecuencia alguna. Milagros así no nos merecemos.

De cualquier modo, el escenario del Cambio Climático Abrupto no es algo nuevo para nosotros los vascos. Hace unos 8.200 años, nuestros antepasados conocieron un episodio parecido que tuvo algo más de un siglo de duración. En aquel tiempo, todo se produjo inmediatamente y después de un largo período de calentamiento como es la fase en la que aparentemente estamos hoy. De pronto, tras varias décadas de calentamiento que posibilitaron el deshielo de los glaciares y la desaparición en verano de los casquetes polares, se colapsaron las corrientes termohalinas y llegó una fase de enfriamiento repentino como consecuencia del colapso de la circulación oceánica.

Por aquel entonces, las temperaturas anuales medias, en Groenlandia y en la Región del Atlántico Norte, comenzaron a descender unos 3ºC al año, haciendo que los inviernos europeos fueran cada vez más severos. Los glaciares empezaron a avanzar, los ríos se congelaron y las regiones agrícolas fueron cada vez menos productivas y muchos asentamientos humanos tuvieron que despoblarse, provocándose emigraciones hacia el sur de Europa, Mesopotamia y norte de África. Los análisis científicos sugieren que este Episodio estuvo asociado, y muy posiblemente causado por el colapso de la circulación de las corrientes marinas del Atlántico Norte, después de un período de calentamiento gradual.

Las mediciones de los hielos más profundos de Groenlandia y los registros oceánicos nos indican que, durante los últimos 730.000 años, ha habido ocho episodios que se caracterizan por ser rápidos enfriamientos debidos a un colapso de la circulación oceánica de las corrientes frías y calientes. Por consiguiente, se trata de un fenómeno que ya se ha repetido otras veces y que puede estar ya en la antesala de nuestra próxima historia.

En efecto, hace aproximadamente unos 12.700 años, y también asociado a un colapso evidente de la circulación termohalina, se produjo un enfriamiento de, por lo menos, unos 15ºC en Groenlandia, al igual que un cambio climático substancial, en la región de Atlántico Norte. Subrayaré que la duración de esta glaciación, conocida como la de Younger Dryas, no fue de un siglo sino de unos 1.300 años. Cada década, el frío era mayor y la temperatura descendía casi 3ºC.

En consecuencia, esta glaciación fue capaz no sólo de convulsionar el clima del Océano Atlántico sino también el de las tierras que conformaban Europa, pues hizo posible que gran parte del territorio europeo, cuando no eran nieves perpetuas, quedara bajo la nieve la mayor parte del año y que los icebergs se encontraran al sur de las costas de Portugal. ¿Cuál sería el impacto de un episodio parecido, hoy en día? ¿Estamos jugando con fuego y confiamos demasiado en la suerte o nos importa muy poco lo que les venga después a nuestros hijos?.

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