El Protocolo de Kyoto

En realidad, el Protocolo de Kyoto es un pacto firmado por los gobiernos de los diferentes países del mundo en la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático que se celebró en la ciudad japonesa de Kyoto, en diciembre de 1997. De este modo, y tras varios años de discusiones entre los diferentes países del mundo, se aprobó el famoso Protocolo de Kyoto sobre el que tanto hemos oído hablar últimamente y sobre el que tanto incumplimos.

En dicho acuerdo, los países firmantes se comprometen a reducir, entre los años 2008 y 2012, un 5,2% la cantidad de emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero que emiten los países industrializados. Señalaré que, actualmente, son 141 países los que ya han ratificado el Protocolo. En principio, a este compromiso se adhirieron los 39 países industrializados del mundo. También lo hizo Estados Unidos que, en aquel tiempo, tenía como presidente a Clinton.

De cualquier modo, fue tan sólo una adhesión provisional pues se concedió un periodo de tiempo para que los diferentes países comprometidos con el Protocolo lo ratificasen y, así, se pudiera luego poner en marcha el Comercio de Emisiones de CO2. Obviamente, al llegar Bush al poder, Estados Unidos echó marcha atrás y nos dejó a todos los demás países plantados y sin novia.
Todavía me acuerdo del engorde que supuso para nuestros escépticos autóctonos la llegada de Bush al poder. Por el Protocolo de Kyoto no daban ni un céntimo y se jactaban de ello.

Muchas empresas importantes que todos de sobra conocemos llegaron hasta a incorporar en sus planes y estrategias de expansión global el hecho de que el Protocolo sólo sería aplicable en Europa. Consideraban que no se aplicaría a nivel global. Pensaban que el Protocolo de Kyoto no sería nunca ratificado por la mayoría suficiente de los países desarrollados. Felizmente les salió el tiro por la culata.

Durante la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático se decidió que el Protocolo entraría en vigor 90 días después de que lo hubieran ratificado al menos 55 países cuyas emisiones representasen el 55% de las emisiones de CO2 del planeta. Al ratificarlo Rusia, el pasado 5 de noviembre de 2004, la fecha de entrada en vigor del Protocolo de Kyoto se fijó en el 16 de febrero de 2005.

En una primera fase, dadas sus reducidas emisiones por habitante, el Protocolo no obliga a los países en vías de desarrollo. Las emisiones per cápita de China son actualmente unas dos toneladas de CO2 por habitante y año; las de la India son una tonelada; las de la UE son unas 10 toneladas y la de Estados Unidos equivalen a unas 20 toneladas.

Los países industrializados, con el 20% de la población mundial, son responsables de más del 60% de las emisiones actuales, y de la práctica totalidad de las emisiones históricas, y a pesar de que estos hechos incuestionables, Estados Unidos pretende condicionar la ratificación del Protocolo a la asunción de compromisos por parte de China (el segundo emisor mundial) y otros países en desarrollo. ¿Durante el mandato de Bush, se solidarizarán los Estados Unidos con el resto de los países en la lucha contra el Cambio Climático o habrá que esperar al nuevo presidente norteamericano? Todo es posible pues las presiones que Bush también soporta en el interior de Estados Unidos son ya enormes.

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