Los países desarrollados hemos caído en el consumismo más absurdo y pertinaz. Tanto que, actualmente, nuestro crecimiento del PIB se basa, en gran parte, en el despilfarro que generamos. En lo que se refiere a la construcción de viviendas, el disparate de la burbuja financiera ha sido la prueba palpable de cómo en nombre de la codicia hemos construido para alojar aire. Los resultados, a nivel del Estado español, son el colmo de la estulticia, un stock de 21 millones de viviendas, de las cuales más de un tercio de ellas están vacías.
Innovar para construir de otro modo
27 marzo, 2008Una vez, un importante y conocido empresario de la construcción nos confesó a un grupo de personas —que el azar quiso que nos sentáramos alrededor de la misma mesa redonda— que él había experimentado el paso de crisálida a mariposa. Lo hizo mientras esperábamos a que nos sirvieran los postres en la boda de la hija de un gran amigo y que, gentilmente, había invitado a mi familia. El constructor lo dijo en voz alta, y con un tono tan especial, que muchos pensamos que nos iba a confesar, habida cuenta del tono que eligió, que, por fin, había logrado salir del armario. La sorpresa, al menos para mí, fue cuando aclaró que él, una noche se había acostado siendo albañil y, al día siguiente, amaneció siendo empresario de la construcción.
El cáncer inmobiliario
17 marzo, 2008Durante finales del siglo pasado, en pleno auge del neoliberalismo, el estereotipo de empresa exitosa se había ya equiparado con la obtención de elevados ratios de beneficios. Así nacieron los paradigmas empresariales de las empresas más emblemáticas. El club del éxito empresarial había nacido en clave de globalización. Sin embargo, la pertenencia a este club de exitosos era lograda mayoritariamente por las empresas innovadoras como IBM, Apple, Microsoft, etc. Con todo, dado que los máximos beneficios sólo podían ser logrados por las empresas hi-tech, las empresas menos innovadoras, como las empresas constructoras y financieras, decidieron reaccionar para lograr que sus beneficios se incrementaran también de igual medida.
Una ciudad de las nuestras
20 febrero, 2008Una ciudad que representa el ejemplo de cómo mostrar al visitante una cara de acogida afable y ser, al mismo tiempo, totalmente insolidaria con el resto de las ciudades europeas en la lucha contra el cambio climático. Una ciudad donde la apariencia no es lo que, en realidad, ocurre pues vive supeditada a lo que dictan sus cajas de ahorro tan bien relacionadas con los amos del ladrillo y que demandan insaciables suelo urbano para construcción de viviendas. Una ciudad donde poco importa que sus viviendas vacías sean ya excesivas y que sus precios tan elevados resulten una estafa para la inmensa mayoría de la población. Una ciudad donde la codicia de unos pocos gobierna sus destinos. Una ciudad que, cada día que pasa, emite más emisiones de CO2 a la atmósfera sin preocuparle las consecuencias lo más mínimo. En definitiva, una ciudad de las nuestras.
Escrito por Juanjo Gabiña