La Academia siempre ha sido bastante más conservadora de lo que aparenta ser. Sobre todo en tiempos de crisis profunda, cuando los cambios de modelo se revelan como la única salida a crisis, es cuando la Academia se vuelve mucho más reaccionaria y retrograda. Ensimismada y cobarde, se encierra en su propio mundo que lentamente se ha ido transformando en un fin en si mismo, convirtiéndose así en un freno para el obligado cambio de modelo económico.
La necesidad urgente de reinventar el sector de la energía (y II)
1 septiembre, 2010Si seguimos con el modelo energético actual basado en el uso de combustibles sucios, erosionaremos y/o deterioraremos la oferta y demanda de energía, aceleraremos el cambio climático, empobreceremos a los países que sean dependientes de las importaciones de petróleo y de gas natural, incentivaremos la pérdida de biodiversidad y apuntalaremos la pobreza energética en las capas sociales menos privilegiadas económicamente.
La necesidad urgente de reinventar el sector de la energía (I)
30 agosto, 2010En el sector de la energía, no se considera que para atraer a nuevos clientes sea necesario competir. De igual modo, tampoco se ve la necesidad de innovar. ¿Para qué necesitan hacerlo si los ingresos los tienen asegurados debido a que la inmensa mayoría de sus clientes son ‘clientes cautivos’ que soportarán, quieran o no, la factura que les pongan?. Aunque las empresas energéticas, en teoría, no sean monopolios —la mayoría de la empresas eléctricas sí se comportan así, en su ámbito territorial— en la práctica, sí lo son. Incluso aunque haya una cierta competencia —como figuradamente ocurre en el ámbito de las gasolineras— en muchos países, se acostumbra a pactar precios con la competencia, con lo que funcionan de manera monopolista.
Hemos de eliminar la palabra “verde” porque queremos que, en un futuro, todo sea sostenible
25 agosto, 2010Hoy en día, es posible que la energía solar y, bastante menos, la energía eólica sean más caras que las energías convencionales pero, al menos, tienen la virtud de que el precio del ‘combustible’ que utilizan —los rayos de sol y el viento— será el mismo siempre por la mera razón de que nunca llegarán a costarnos ni un céntimo.
Escrito por Juanjo Gabiña