El estado de cuentas de Japón no es nada bueno. Japón es el país desarrollado que mayor deuda tiene con diferencia y, a nada que ésta crezca, no es difícil que se avecine algo más que una crisis. Es decir que ocurra un “default”, una quiebra soberana que tendrá sus graves consecuencias a nivel mundial. No en vano, estamos hablando de la quiebra de la tercera economía más importante del mundo, situada por detrás de Estados Unidos y de China.
La caída del neoliberalismo (II)
10 octubre, 2010La globalización que hemos ido experimentando también podría analizarse desde diferentes enfoques. Es cierto que no es lo mismo hacerlo en relación exclusivamente con las transaciones de bienes y servicios que hacerlo desde un enfoque meramente financiero. Pero aunque hagamos el análisis desde cualquiera de los enfoques siempre nos encontraremos que la globalización conlleva diferentes categorias de desigualdades.
Con las políticas actuales no hay futuro posible
24 mayo, 2010Existe una corriente del pensamiento que sostiene que el petróleo está ligado a la actividad económica mundial de una manera muy contradictoria. Alega que si los precios del petróleo se colocan por encima de los 100 dólares/barril podría originarse una recesión global que llevaría a la baja a los precios del crudo de petróleo y, paradójicamente, también reduciría las inversiones en combustibles alternativos. Pero, es muy difícil calcular cuál sería el umbral de precios exacto, a partir del cual la economía entraría en recesión ya que la inestabilidad del precio del petróleo no puede ser adecuadamente descrita por los modelos económicos lineales tradicionales ni por los modelos empíricos globales.
La necesidad de clausurar las bolsas de valores para salvar la economía real
4 abril, 2010Hace poco más de un año, los diferentes gobiernos de los países desarrollados decidieron socorrer a los bancos que se encontraban técnicamente quebrados por culpa de su propia y ciega avaricia. Los excesos de apalancamiento y de especulación les habían puesto al borde de la quiebra. Sin embargo, impunemente y sin justificación alguna, los diferentes gobiernos optaron por rescatarlos gratuitamente y a costa del dinero del contribuyente.
Escrito por Juanjo Gabiña