En una entrevista reciente, el mismo ministro de Economía, Kaoru Yosano, hizo una evaluación muy franca de la situación y de cómo se podría abordar la escasez de la energía en Japón:
“Todas las empresas, las oficinas y los hogares tienen que ahorrar consumos de electricidad, pero no podemos permitir que ello afecte al sector manufacturero porque es crucial para el crecimiento económico de Japón. Por ello, las empresas productivas lo tienen más difícil mientras que las personas en casa pueden ahorrar energía mucho más fácil”.
Japón, un país al borde de la quiebra (III)
24 abril, 2011Japón, un país al borde de la quiebra (II)
21 abril, 2011Lo más necio e irresponsable de todas las desgracias que está padeciendo la población japonesa es que, en un país donde se producen varios terremotos al día, no tuvieran un Plan de Contingencia o Plan B para situaciones tan graves como la que, actualmente, Japón está viviendo. Lo más seguro es que hubiera algún ingeniero que lo planteara en su día, pero automáticamente fue silenciado por los jefes financieros de las empresas. Aprobar un Plan B sería haber incurrido en gastos considerados como “gastos extra” y lo más importante para este capitalismo codicioso son los beneficios, por no decir que es lo único que les importa a sus dirigentes.
Japón, un país al borde de la quiebra (I)
18 abril, 2011Las consecuencias económicas para Japón debidas al terremoto, al tsunami y al inacabado desastre nuclear de Fukushima 1 van a ser terribles y muy dolorosas. Van a ser mucho peor que lo que se temía en un principio. En muchos círculos económicos se considera que el impacto económico sobre la economía japonesa está ya rozando su quiebra como país. Y es que todo llueve sobre mojado.
La concentración de la riqueza y su índole antidemocrática
10 abril, 2011La larga y prolongada duración de la crisis actual es algo bien evidente para todos. Es una crisis sobre la que los más optimistas opinan que durará cuatro o cinco años más. Pero también podría ser que durara otros quince años más. Se quiera o no, guste o no guste, después de haber transcurrido casi cuatro años desde que se inició la crisis económico-financiera que todavía padecemos —y seguiremos padeciendo mientras continuemos haciendo más de lo mismo— no se puede continuar negando que hemos entrado en una grave depresión económica que, como todas las depresiones económicas, llegará a durar en torno a las dos décadas o más.
Escrito por Juanjo Gabiña