El futuro de la economía se escribe azul (I)

Nos enfrentamos a la transición que representa un cambio de modelo. El futuro para todos nosotros es una página en blanco. En él no existen datos ni estadísticas. Sólo existen referencias expresadas en forma de tendencias, ideas y hechos portadores de futuro. El futuro no está determinado y, en un gran medida, depende de lo que hagamos nosotros con antelación a que surjan los grandes problemas.

La Prospectiva, en muchos aspectos, equivale a la anticipación que prepara la Estrategia o acción, reduciendo los riesgos e incertidumbres inherentes a toda decisión estratégica que pretende encarar el futuro indeterminado e incierto, pero del que sabemos mucho más de lo que habitualmente nos pensamos.

Desgraciadamente, esta cultura de la anticipación apenas está extendida entre nuestros dirigentes, tanto políticos como empresariales. Se concibe el futuro como una mera prolongación del pasado y en ello radica nuestra gran debilidad. Nos sorprenden los cambios radicales.

Por ello, si queremos salir de la crisis que actualmente padecemos, no queda más remedio que adaptarnos al futuro que nos viene y sobre el cual, si queremos, podremos llegar a saber mucho, por no decir que lo conoceremos casi todo, como ocurre con algunas actividades económicas donde la suerte hace tiempo que fue echada. Para ellas, más que para ninguna otra actividad económica, el futuro será sostenible o no será.

Por otro lado, en la sociedad actual estamos acostumbrados a trabajar bajo la tiranía del corto plazo que nos impone la urgencia, dedicando escaso tiempo para prepararnos a los cambios y anticiparnos a los acontecimientos que nos arrastran, debido al lastre que representa el peso de nuestras inercias del pasado.

Además, a muchos dirigentes empresariales de hoy en día se les exige trabajar de bomberos o “apagafuegos”, olvidando que también los necesitamos, sobre todo en momentos de crisis, para preparar el futuro. No por tener un martillo todo se soluciona a base de “martillazos”.

Basta ya de buscar la verdad sólo allá donde hay luz porque la verdad se encuentra en las penumbras y muy escondida para nuestros miopes y cortoplacistas ojos. Sin enfoques contraintuitivos, y minoritarios en nuestros tiempos, la soluciones a la crisis serán falsas. Sólo la estupidez humana se obstina en seguir probando recetas del pasado que sabemos de antemano que no conducen a ningún lugar que sea de provecho.

Recordemos que las especies animales que han sobrevivido a los cambios y mutaciones que se han producido largo de los tiempos no han sido precisamente las especies más grandes y poderosas sino aquellas que supieron adaptarse mejor, y a tiempo, a los cambios que les sobrevinieron.

Cuando todo va bien, apenas nos preocupamos de encarar el futuro con responsabilidad y, cuando todo va mal, en la mayoría de los casos, el tiempo de la preactividad ya pasó e, inevitablemente, llegamos tarde y mal a la solución de los problemas. En consecuencia, sufrimos el futuro de una manera inexorable. (Continuará)

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