Portland y su apuesta por el transporte eléctrico por carretera (y III)

Para los conductores que no necesiten recargar el coche eléctrico en la carretera y puedan hacerlo en su propio garaje, la instalación de un punto de carga para la batería del coche eléctrico es una tarea que resulta relativamente sencilla. Si el garaje es comunitario el tema se complica ya que todos los enchufes han de ser de uso público. Se necesitarían sistemas inteligentes para poder hacerlo.

También resulta muy dificultoso todavía instalar puntos de carga en la vía pública. El grado de complejidad de esta tarea, sin contar con smart grids o redes eléctricas inteligentes, puede llegar a resultar muy elevado. No sólo hay que instalar los puntos de carga sino que también hay que mantener el buen uso de los mismos. Instalaciones en la vía pública pueden aumentar estos problemas. Pero existen más preguntas ¿Cuál será el coste de la electricidad si la mayoría de los coches se vuelven eléctricos? ¿Quién será responsable en caso de que algún peatón tropiece con algún cable eléctrico? ¿Cuánto deberán pagar los propietarios de vehículos eléctricos por cargar las baterías de sus coches?

Los temas son una locura pues son en su mayoría nuevos y desconocidos, aunque cada vez sepamos más pero, no hay duda, de que en dos años, en las ciudades que apuesten por el transporte sostenible será necesario responder a todas a estas preguntas.

Una calle de la ciudad de Portland, conocida con el sobrenombre de Electric Avenue, ha sido concebida como un oasis para todo tipo de vehículos eléctricos y una visión de cómo estos vehículos pueden encajar en lo que sería un sistema de transporte en general. De hecho, esta avenida discurre junto a una calle muy transitada como es la Sexta Avenida de Portland, donde convergen autobuses, tranvías y la red de metro ligero, por lo que es un centro muy transitado por los residentes en la ciudad ya que les coge en su camino al trabajo, a los centro de estudio, a las tiendas o a los restaurantes.

Las líneas eléctricas que discurren por la avenida “Electric Avenue” están enterradas debajo de la calle y proporcionan energía eléctrica utilizando ocho puntos de carga diferentes que, a su vez, han sido instaladas por siete empresas diferentes. Los conductores pagan las tasas normales de estacionamiento y la electricidad que se les sirve para la carga de sus vehículos es gratuita, ya que estará subvencionado durante dos años por la Universidad Estatal de Portland. En total, esta instalación ha costado alrededor de 60.000 euros.

Con esta experiencia se está tratando de averiguar cómo se funden en el paisaje urbano los vehículos eléctricos, al tiempo que se obtienen datos sobre los vehículos y los puntos de carga y se mide el creciente interés de la gente por los coches eléctricos.

Los resultados del Plan Piloto que se está desarrollando en Electric Avenue complementará un proyecto de unos 80 millones de euros que estará financiado por el propio Gobierno Federal para instalar 1.100 puntos de carga eléctrica en las vías públicas de todo el Estado de Oregón. Hasta la fecha se han instalado cerca de 100 puntos de carga, a pesar de que el proyecto conoce aproximadamente un año de retraso.

El objetivo final del proyecto cuando se haya completado puede parecer una quimera. Se pretende llegar a instalar cargadores rápidos de corriente eléctrica que sean capaces de recargar una batería de coche eléctrico en menos de media hora. Se ha creado un grupo de trabajo para instalar veintidós de estos cargadores rápidos. Sin embargo, hay dificultades debido a que todavía no existen normas técnicas que lo permitan. Las otras dificultades son debidas a las leyes físicas de Ohm y de Joule que tienen mucha culpa de ello. ¿Será que los políticos y economistas financieros podrán llegar a cambiarlas?

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Una respuesta a Portland y su apuesta por el transporte eléctrico por carretera (y III)

  1. L.E. Marqués Silva de Balboa y Lagarde-Salignac dice:

    He llegado una vez más a este interesante Blog en busca de comerntarios acerca de las nuevas arrugas que nacen de la vieja europa y sus crisis, amén de la llegada de Rajoy a la jefatura de un Gobierno que le queda muy grande.
    España es el único país que se atreve a tener un banquero con el apellido “Botín”, lo no deja de ser sugerente…
    Me encuentro con crónicas acerca de Portland, un mundo evolucionado y distante, pero muy refrescante. Gracias

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