Las reflexiones estratégicas de Obama (y II)

En el discurso de Obama sobre el estado de la Unión se subraya que los estadounidenses están preparados para el progreso. Se considera que, dos años después de la peor recesión económica que la mayoría de nosotros hemos conocido a lo largo de toda nuestra vida, el mercado de valores ha hecho una gran recuperación. También nos cuenta que los beneficios y ganancias de las grandes corporaciones han subido. La economía va creciendo pero, en algunos casos, sólo para los de siempre, para los más ricos. El desempleo real sigue siendo muy alto.

Por ello, Obama introduce un nuevo matiz a la hora de valorar la salida a la crisis. Aunque la economía esté creciendo de nuevo, se debe medir el progreso por el éxito de la gente en su realización laboral. Se debe medir el crecimiento económico en función de los trabajos que se encuentran y por la calidad de vida que ofrecen dichos puestos de trabajo. Por las perspectivas que tiene un pequeño empresario que sueña con convertir una buena idea en una empresa próspera. Por las oportunidades que ofrece luchar por conseguir una vida mejor ya que ésta será la que traspasemos a nuestros hijos.

Para conquistar un buen futuro, Estados Unidos no puede seguir con un Sector Industrial que tan sólo representa el 11% de su PIB. Tendrá que asumir retos que, durante décadas, se han basado en el desarrollo de actividades de fabricación de bienes. Es cierto que el mundo ha cambiado. Y que, para muchos, el cambio ha sido doloroso puesto que muchas industrias han quebrado por culpa del dumping  que ejercen los países emergentes, hipócritamente consentido por los gobiernos de los países desarrollados.

Los efectos de la deslocalización industrial han sido  nefastos. No hay más que ver las puertas y ventanas cerradas de fábricas que, durante mucho tiempo, estuvieron trabajando en pleno auge y contar  los miles de empleos que albergaban. Lo mismo podríamos decir de las tiendas y locales comerciales que hoy se encuentran vacíos en las calles principales de muchas ciudades porque la todopoderosa China paga unos salarios de miseria y transige con unos horarios laborales propios de la época del esclavismo.

Es cierto que no podemos regresar al pasado. Aceptamos que las reglas han cambiado y que ya no hay marcha atrás. En una sola generación, tanto la revolución tecnológica como el desarrollo de la globalización han transformado nuestra forma de vivir, de trabajar e, incluso, hasta la manera de hacer los negocios.

Debido a los avances de la ciencia y de la tecnología, las grandes acerías que una vez necesitaron 10.000 trabajadores para funcionar, ahora pueden hacer el mismo trabajo con tan sólo 700 trabajadores. Esto es algo muy asumido por todos.

Lo que no es tan asumido, es que también, hoy en día, en el caso de contar con producción propia que supere el 18% del PIB se puede contraatacar desde los países desarrollados y dejar de depender tanto de los países emergentes. En muchos países desarrollados como Estados Unidos y España, su Sector Industrial apenas representa el 11-12%. En estas condiciones es prácticamente imposible ser un país competitivo.

Es necesario impulsar el Sector Secundario como fuente de generación de riqueza y empleo. Actualmente, gracias al desarrollo de las TIC, las empresas pueden establecer una tienda, subcontratar trabajadores y vender sus productos allá donde haya una conexión a Internet. Pero, como en todo, se necesita ser competitivo y eso sólo se puede conseguir si las empresas cuentan con trabajadores altamente formados y cualificados. En este desarrollo, la educación y las actividades de I+D+i son factores clave.

Pero del hecho de la importancia de estos factores también se han dado cuenta otros países. Así,  vemos como China y la India hace años comprendieron que, a nada que mejoraran el rendimiento de la Educación y aumentaran sus gastos en I+D+i, podrían seguir compitiendo con éxito en esta nueva economía emergente. Y así empezaron a educar a las nuevas generaciones desde una edad temprana y durante mucho más tiempo y poniendo un mayor énfasis en matemáticas y ciencias. Invirtieron en investigación y en nuevas tecnologías y ya han comenzado a recoger sus frutos.

China ya no es sólo el ‘Taller’ del mundo. Como bien subraya el presidente estadounidense, aunque sea un dato de hace poco tiempo, China se ha convertido en el país que acoge a la institución privada de investigación sobre energía solar que es la mayor del mundo, así como también el país que posee el ordenador más rápido del mundo. Y será cada vez más líder y avanzado en la medida que las empresas de high-tech se instalen también allí.

En un principio, la deslocalización fue un proceso no tan mal considerado porque trasladaba solamente aquellas empresas sucias que requerían mano de obra no cualificada y barata. Hoy en día, este supuesto ya no es el caso. La competencia por los puestos de trabajo es real y ya afecta a empresas que, para ser competitivas, necesitan dotarse de trabajadores que sean altamente cualificados.

La competencia entre los países por los empleos industriales cualificados es algo muy real que irá acrecentándose con el tiempo. Esa es la batalla que Estados Unidos debe ganar y el presidente estadounidense lo sabe muy bien. Aunque la tendencia sea también la de autoengañarse para no parecer pesimista ante el tradicional votante estadounidense.

Obama todavía se consuela pensando que Estados Unidos tiene la economía más grande y más próspera del mundo, los trabajadores más productivos y las empresas de mayor éxito mundial. Considera que su país el que más patentes produce del total de países y el que tiene las mejores universidades del mundo y donde más estudiantes van a estudiar desde cualquier lugar de la Tierra.

Sin embargo, si bien es cierto lo que Obama dice, puede que no sea suficiente si Estados Unidos continua al servicio de los plutócratas, trabajando al son de las reglas de juego que marca Wall Street, basadas en los principios de un neoliberalismo caduco y obsoleto que prima la codicia y el lucro por encima de todo y desprecia al Sector Industrial porque exige contemplar el medio y el largo plazo. En definitiva, es un modelo económico que lo arrasa todo con su particular enfoque cortoplacista que impide construir, serena y responsablemente, el futuro.

Pero Obama y los que le asesoran tienen una buena intuición sobre lo que habría que hacer. Saben que, si se desarrolla en Estados Unidos una oferta mano de obra altamente cualificada y se apuesta con decisión por la economía sostenible, será posible el desarrollo de un importante sector industrial que sea muy competitivo a nivel mundial. Saben que sólo de este modo es como Estados Unidos podrá crear riqueza y generar los necesarios puestos de trabajo que le permitan liderar la transición hacia la economía sostenible, condición necesaria para salir de la actual depresión económica en la que estamos metidos.

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Una respuesta a Las reflexiones estratégicas de Obama (y II)

  1. flanagan dice:

    Se te olvidó decir Juanjo que no tendremos futuro con políticos que no tengan hue… para poner al sector financiero al servicio del sector industrial. En España, ZP está demostrando valor y haciendo sus deberes con las codiciosas e irresponsables cajas de ahorro. A ver qué hace Obama.

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