El ahorro y la eficiencia energética como palanca contra la crisis económica

En completa coherencia con la urgencia que tiene poner en marcha cuanto antes todas las medidas a nuestro alcance, en materia de políticas y técnicas de ahorro y eficiencia energética aplicables al Sector de la Edificación, el proyecto EEB de ‘World Business Council for Sustainable Development’ considera que las emisiones de CO2 podrían ser reducidas disminuyendo el contenido de carbono de las fuentes de energía, donde las energías renovables deberían ocupar una posición mayoritaria en el nuevo mix de la energía.

Por ello, de manera muy acertada, el proyecto EEB se centró en los siguientes tres aspectos:

  1. Reducir la demanda de energía utilizando diseños, materiales y equipamientos que sean energéticamente más eficientes
  2. Producir energía a nivel local tanto a partir de los recursos renovables como del aprovechamiento de residuos
  3. Utilizar ‘smart grids’ o redes eléctricas inteligentes para favorecer el ahorro y la eficiencia energética en base a la gestión de la demanda y, a su vez, hacer posible que los excedentes de la generación eléctrica de algunos edificios puedan ser evacuados a la red eléctrica para que otros consuman esa energía eléctrica.

Sería bueno que tanto las empresas como los gobiernos fueran conscientes cuanto antes de que participar en una transición no traumática hacia un mundo caracterizado por un nuevo mix de la energía —donde las energías renovables son mayoritarias— y por un bajo consumo de energía —en un contexto de altos precios de los hidrocarburos fósiles— es un buen negocio.

La energía es vital para las empresas pero éstas prosperan mejor en ambientes caracterizados por su estabilidad social y económica. Cuando esta estabilidad se ve amenazada por la inseguridad energética, los altos costes de la energía, la persistencia de la crisis económica y la aceleración del cambio climático, las empresas se estancan aferrándose a sus inercias y sin apenas percibir el sentido de los cambios que deben efectuar. Desgraciadamente, a falta de liderazgo institucional, las empresas suelen practicar la política del avestruz.

Así pues, es obvio que la volatilidad de los suministros y de los precios energéticos es perjudicial para las empresas y los ciudadanos. Si esta situación no se controla, se crearía un círculo vicioso donde la agitación social que se produciría, como consecuencia de la prolongación del desempleo debido a la crisis económica, los altos precios de la energía o la exposición a impactantes fenómenos atmosféricos extremos debidos al cambio climático, se convertirían en palancas agravantes y muy perjudiciales para la economía, el bienestar social y el medio ambiente.

En este contexto, todas aquellas políticas que persigan mejorar la productividad de los recursos, reducir las importaciones y los consumos de hidrocarburos fósiles como el carbón, el petróleo y sus derivados y el gas natural, favorecerán la reducción de emisiones de carbono. Ampliar sustancialmente el uso de las energías renovables va a ayudar mucho, tanto para salir de la crisis económica actual como para hacer frente a la dependencia energética y al Cambio Climático.

Sin embargo, las actuaciones en materia de ahorro y eficiencia energética, de manera que posibiliten una importante reducción del consumo de energía, van a ser de mayor importancia estratégica todavía. Las energías renovables son fuentes de energía que, lo más probable, es que crezcan lentamente en la medida que vayan haciéndose cada vez más rentables.

Es cierto que los rendimientos de las energías renovables van mejorándose cada año y que el aumento de los precios del crudo de petróleo harán que,  muy pronto, la mayoría de ellas sea económicamente competitivas con respecto a las energías fósiles. Sin embargo, no podemos esperar tanto y las actuaciones en materia de ahorro y eficiencia energética aplicada a los edificios es algo que podemos y debemos impulsar, de modo generalizado, desde ahora. Nos urge impulsar el sector de la rehabilitación sostenible de los edificios cuanto antes. La reducción, al máximo, de la dependencia energética es vital para la supervivencia de los países que carecen de materias primas energéticas. (Continuará)

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