¿Qué clase de economía queremos para el futuro?

La prosperidad equivale a vivir feliz y estar en paz, sabiendo que se tiene todo lo necesario para poder realizarse y/o para triunfar en la vida. Se supone que el crecimiento económico conlleva la creación de una mayor prosperidad. También se supone que, a medida que los ingresos son más altos, deberían mejorar las posibilidades para que cada uno lograra realizarse, disfrutando de una vida más confortable, más rica y opulenta y, en definitiva, adquiriendo un mayor nivel de bienestar y una mejor calidad de vida. Eso es al menos lo que la sabiduría popular nos dice pero ésta a veces se equivoca porque las cosas ya no van a poder seguir siendo igual.

El crecimiento económico de nuestros días se ha sometido al lucro, a la mera obtención de beneficios. Garantizar el Estado del Bienestar se ha convertido en algo secundario. Es cierto que el beneficio, en el mejor de los casos, produce un reparto en el seno de la sociedad, pero también es cierto que este reparto cada vez es más injusto y desigual.

Más de 1.300 millones de habitantes, una quinta parte de la población mundial, ganan tan sólo el 2% de los ingresos totales, a nivel mundial. La base de la pirámide poblacional del planeta Tierra la forman 4.000 millones de personas que, mayoritariamente, viven en los países en vías de desarrollo y cuyos ingresos anuales per cápita se sitúan por debajo de los 1.170 € al año.

Incluso, en los países desarrollados de la OCDE, la desigualdad social es bastante mayor de lo que era hace 20 años. En los países llamados desarrollados, el crecimiento económico hace tiempo que, en la práctica, sólo favorece a las capas sociales más ricas. Por el contrario, perjudica significativamente a las clases que son menos favorecidas económicamente.

Además, en los países ricos, se está dando el caso del empobrecimiento progresivo de las clases medias, en favor de las clases más adineradas. En efecto, en estos países, los ingresos de la clases medias hace tiempo que se estancaron, en términos reales. Con el auge del neoliberalismo, empezaron a hacerme más pobres mucho antes de que la actual recesión económica apareciera en la escena mundial.

Así pues, lejos de hacer que suba el nivel de vida de aquellos que más lo necesitan, el crecimiento económico está dejando a gran parte de la población mundial completamente empobrecida. La riqueza que se genera en cada país se escurre hacia los bolsillos de los pocos ricos ‘afortunados’ que hay.

La justicia —o, en su defecto, la falta de justicia— es sólo una de las diferentes razones que nos llevan a cuestionar la fórmula convencional que establece que, si se quiere alcanzar la prosperidad en un país determinado, sólo se podrá lograr mediante el crecimiento económico. Sin embargo, esta fórmula omite el hecho de que, a medida que la economía se expande y crece, también crecen los impactos negativos —tanto en número como en gravedad— que se ejercen sobre los recursos que consumimos para lograr dicho crecimiento económico.

Los impactos negativos que se producen son ya insostenibles. En el último cuarto de siglo, la economía mundial se ha duplicado, mientras que, aproximadamente, el 60% de los ecosistemas de todo el planeta se han degradado. A su vez, las emisiones globales de CO2 han aumentado un 40% desde 1990 —año base del Protocolo de Kyoto. La escasez de algunos recursos clave por lo significativos e importantes que representan para mantener nuestro actual crecimiento económico es otra gran limitación al crecimiento. Además, el ‘Peak Oil’ o pico máximo de producción de petróleo es muy probable que se produzca en muy pocos años.

Dicho de manera sencilla, pensar que tras la crisis económica actual podremos vivir en un mundo en el que las cosas continuarán siendo como de costumbre es algo que, de por sí, resulta inconcebible. Toda prospectiva que considere el futuro como si éste fuera una mera prolongación del pasado es un verdadero fraude. Desgraciadamente, en todo ello hay muchos fraudes. Son estudios de futuro que sólo dicen lo que los clientes quieren oír, lo que provoca la desmovilización social y la incapacidad para preparar el futuro con anticipación.

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2 respuestas a ¿Qué clase de economía queremos para el futuro?

  1. Don Luca dice:

    La economía sustentable es la mejor opción que tenemos.

    Un cordial saludo a todos ustedes

  2. Dalmata 102 dice:

    Yo añadiría que la economía sostenible es la única opción que tenemos.
    Cuanto más tardemos en adaptarnos a la economía sostenible peor para nosotros. A la Madre Naturaleza le da igual seguir adelante con nosotros o sin nosotros y como cada vez estamos siendo más y más los que vivimos en el Planeta, cuanto más retrasemos, más difícil lo tendremos.

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