No es sólo un cuento para niños y niñas. También lo es para las personas adultas. Aquellas que nos hemos convertido en el peor ejemplo para todos los niños. En consecuencia, su lectura es conveniente y muy recomendable para todas las personas, comprometidas o no, con un mundo mejor y más sostenible. Las primeras para que se animen, saquen fuerzas de flaqueza y continúen en la brecha. Las segundas para que se avergüencen de sus actos y de sus consecuencias y cambien. ¡Si es que quieren, claro!
Cuento Infantil sobre el Desarrollo Sostenible (IV)
13 enero, 2010No es sólo un cuento para niños y niñas. También lo es para las personas adultas. Aquellas que nos hemos convertido en el peor ejemplo para todos los niños. En consecuencia, su lectura es conveniente y muy recomendable para todas las personas, comprometidas o no, con un mundo mejor y más sostenible. Las primeras para que se animen, saquen fuerzas de flaqueza y continúen en la brecha. Las segundas para que se avergüencen de sus actos y de sus consecuencias y cambien. ¡Si es que quieren, claro!
Cuento Infantil sobre el Desarrollo Sostenible (III)
10 enero, 2010No es sólo un cuento para niños y niñas. También lo es para las personas adultas. Aquellas que nos hemos convertido en el peor ejemplo para todos los niños. En consecuencia, su lectura es conveniente y muy recomendable para todas las personas, comprometidas o no, con un mundo mejor y más sostenible. Las primeras para que se animen, saquen fuerzas de flaqueza y continúen en la brecha. Las segundas para que se avergüencen de sus actos y de sus consecuencias y cambien. ¡Si es que quieren, claro!
Cuento Infantil sobre el Desarrollo Sostenible (II)
6 enero, 2010No es sólo un cuento para niños y niñas. También lo es para las personas adultas. Aquellas que nos hemos convertido en el peor ejemplo para todos los niños. En consecuencia, su lectura es conveniente y muy recomendable para todas las personas, comprometidas o no, con un mundo mejor y más sostenible. Las primeras para que se animen, saquen fuerzas de flaqueza y continúen en la brecha. Las segundas para que se avergüencen de sus actos y de sus consecuencias y cambien. ¡Si es que quieren, claro!
Escrito por Juanjo Gabiña