Una pregunta clave: ¿Si queremos que nuestro mundo progrese tanto económica como social y ambientalmente, porqué no incorporamos en nuestras vidas aquellas tecnologías alternativas que son mejores y más apropiadas?. Son tecnologías que ya existen pero que no las dejan crecer como debieran hacerlo ya que, además, son las que podrían permitirnos alcanzar un futuro sostenible donde todos viviéramos más felices. Por consiguiente, ésta es una pregunta que muchos nos hemos hecho y seguiremos haciéndonos porque no es fácil de entender porqué no se aplican aquellas tecnologías que más contribuirían a dotarnos de un mejor futuro.
Sabemos —porque es ya una constatación— que no todas las opciones y alternativas tecnológicas se desarrollan de la misma manera. Lo que quizá no sepamos todavía, es que son los rentistas del sistema —de naturaleza oligopolista— los que controlan las tecnologías que se necesitan y las que no se necesitan. Lo hacen exclusivamente en base a sus propios intereses, sin que los demás les importemos un bledo. Lo hacen gracias a su poder económico y a su capacidad de ‘influencia’ sobre la clase política. Una ’influencia’ que, con frecuencia, viene cargada de grandes dosis de mezquindad y de corrupción.
Escrito por Juanjo Gabiña