Cuanto más se avance en esperanza de vida, mayor será el grado de envejecimiento de la población. Así, el grupo de personas, de edades comprendidas entre 65-74 años, se habrá multiplicado, aproximadamente, por 1,5, en tan sólo dos décadas. El grupo de los de edades comprendidas entre 75-89 años se habrá multiplicado, a su vez, por 2; pero el grupo de más de 90 años se habrá multiplicado por 4, en el mismo periodo. En consecuencia, se espera un gran aumento de las necesidades médico-sanitario-sociales, en razón del gran aumento de los grupos de edad más proclives a necesitar este tipo de cuidados.
En los países industrializados, las personas de más de 65 años producen un gasto médico-sanitario-social, 4,6 veces superior al producido por las personas de menos de 65 años. Cara al futuro, dada la falta de solidaridad de nuestra sociedad actual, la grave situación económica en la que nos encontramos y el manejo interesado que los rentistas del sistema están haciendo de la política, el problema de cómo financiar las jubilaciones depende cada vez más, de la capacidad de movilización y de incidencia, en la sociedad, que tengan las personas de mayor edad.
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Como resumen de lo que está pasando, comentaré que todo esto se traduce en un aumento meteórico de los gastos de salud para las personas de mayor edad. Según el Fondo Monetario Internacional, los gastos de salud en los países desarrollados, al año-horizonte 2025, podrían aumentar en un 50%, mientras que el aumento de los gastos, debidos al capítulo de las pensiones de jubilación, podrían oscilar, según los países, entre 70% y 250%. En nuestro caso, habría que estimar que estos gastos, en el año 2025, lo más seguro es que deberían superar, en bastante más del 100%, los presupuestos actuales.
Pero, donde los aumentos serán más acusados todavía, es en el capítulo de pensiones, porque, si bien es cierto que los mayores de 65 años doblarán prácticamente su número, también es cierto que habría que contar con que los beneficiarios de pensiones lleguen a aumentar bastante más y que las pensiones de viudedad y de jubilación, por termino medio, sean bajas y todavía requieren mejorar su, hasta ahora, escaso e insuficiente nivel. En resumidas cuentas, todas estas cuestiones situarán el aumento de estos gastos, cercano del máximo calculado por el FMI, es decir un 250%.
En la situación actual, es imposible afinar más las previsiones, pero estas aproximaciones son suficientes como para situarnos en unos presupuestos, que si ya hoy son muy considerables, no tienen parangón posible, sobre todo, en lo que concierne al sistema de pensiones que será necesario en el futuro.
Así pues, sabiendo que, por lo que toca a las personas de edad avanzada, tanto las rentas como las necesidades fundamentales, donde se encuentran también, naturalmente, las necesidades médico-sanitario-sociales, son las que dependen, en un altísimo porcentaje, de los sistemas de protección social. Por consiguiente, la cuestión fundamental que se plantea es la de saber cómo se van a poder financiar las ingentes cantidades que serán necesarias. Máxime, si como plantean los partidos de la derecha —tan raudos en rebajar los impuestos de sociedades a las empresas pero que acostumbran a congelar, durante años, los gastos en sanidad y seguridad social— la capacidad contributiva de la población activa tiende a reducirse, en el mismo período.
Tampoco —habida cuenta de la crisis múltiple en la que nos encontramos y de que no hacemos nada, con fuste, por salir de ella— no podemos esperar un crecimiento económico espectacular, sino más bien moderado o casi nulo, para los próximos años. Además, en el mejor de los casos, el crecimiento del empleo cualificado será todavía más moderado. Al mismo tiempo que la relación activos/jubilados y cotizantes/beneficiarios de prestaciones más bien parece apuntar hacia una reducción de la capacidad contributiva.

Con todo, son bastantes las soluciones que los expertos proponen para financiar estos gastos. Naturalmente, no todas las soluciones propuestas tienen el mismo valor y, por otra parte, si algunas de ellas no atentan, en absoluto, contra privilegios y/o derechos adquiridos, otras, en cambio, se oponen frontalmente a ellos. En cualquier caso, todas estas soluciones suponen una interpelación a nuestra sociedad para que se prepare para saber arbitrar entre intereses contrapuestos, así como para exigir un esfuerzo suplementario por parte de todos. Ahora que las ínfulas del neoliberalismo se han desinchado y que la mayoría de sus balones ya están pinchados, es cuando más conviene reinventar nuestra economía, y, dentro de ella, los niveles de solidaridad intergeneracional.
De cualquier modo, las soluciones que se barajan son, por tanto, muy variadas y contrapuestas. Una de ellas es la que plantea aumentar las cotizaciones a la seguridad social para que, así, crezcan también los ingresos por la vía de una mayor presión fiscal. No hace falta añadir que, en la situación de ajuste económico duro en la que nos adentramos que seguramente conocerán altas tasa de paro, esta medida no sería muy popular entre los trabajadores activos y las generaciones más jóvenes que, en tal caso, serían las que cargarían con el grueso de la operación, sin que, por otro lado, pudieran disfrutar de las ventajas.
Por otra parte, habría que señalar que esta mayor presión fiscal podría hacerse, o bien por aumento de las cotizaciones a la Seguridad Social, o bien por aumento de los impuestos, medidas que, lógicamente, no tendrían los mismos efectos sobre la economía. De todas maneras, sí conviene tener en cuenta que todo aumento de la presión fiscal suele producir unos fenómenos de resistencia entre las clases medias, medias-altas y altas que conviene no olvidar.
Para algunos autores —que obviamente defienden el dinero de los ricos— estas medidas podrían conllevar un motivo de desánimo que llegaría a afectar al trabajo y al ahorro, a la inversión y al propio dinamismo empresarial. Además, estos autores también consideran que podría incentivar a cometer fraude y evasión fiscales, y que podrían incrementarse, a medida que los impuestos y las cotizaciones que se evadieran fueran más altos. Poco hablan de los miles de millones de euros —consecuencia de las grandes ganancias que el negocio inmobiliario les ha producido durante años— que han salido con rumbo a los “paraísos fiscales” y que no servirán para pagar las pensiones de jubilación de nadie.
Los “paraísos fiscales” —territorios o estados donde los impuestos suelen ser muy bajos o casi inexistentes— son el puerto-refugio que necesitan las empresas y particulares que evaden capitales para burlar al fisco. La existencia de estos “enclaves financieros” es una de las mayores muestras del cinismo que rige nuestra civilización actual.
La lucha contra el fraude que tanto cacarean los bancos centrales como los organismos financieros internacionales, podría hacerse efectiva si suprimieran de un plumazo estos paraísos fiscales. Bastaría con imponer unas tasas del 15% a toda transacción económica que se emitiera desde dichos enclaves para hacerlo posible. Sin embargo, no se hace y los llamados paraísos fiscales siguen existiendo impunemente.

Además, se da el caso de que deportistas de elite, a los que se conceden grandes faustos y distinciones honoríficas, alabando, entre otras cosas, su profundo amor patrio, en realidad, son residentes en Ginebra, Suiza, o en Mónaco, para evitar que sus impuestos paguen las escuelas de sus hijos o los gastos médico-sanitario-sociales de sus padres ya jubilados —obviamente, me estoy refiriendo a los hijos y a los padres de usted.
De verdad, con tanta doble moral, no lo tenemos nada fácil. Máxime cuando la evasión fiscal que practican nuestros personajes más emblemáticos nos resulta tan justificada aunque, bien es posible, que con la grave situación económica actual, dominada por la recesión, las opiniones sobre el particular cambien. Pero, por ahora, aquí no hay lugar para quienes quieran ser más justos, en la medida que son más inteligentes. Salvo que varíen mucho las cosas, hasta ahora, sólo triunfan los listillos, los aprovechados, los que practican el ‘pelotazo’ y, encima, son unos artistas evadiendo capitales, o bien a los paraísos fiscales externos o bien a las autonomías o paraísos feudales internos.
No me olvido del llamado trabajo negro, subterráneo o sumergido que, cada vez, va a tener que desarrollarse más para hacer frente a la recesión económica, pero que no cotiza a la Seguridad Social e impide, por ello, que nuestros mayores puedan gozar de la jubilación que se merecen, después de toda una vida de trabajo, al no pagar algunos sus obligados impuestos. Tampoco me olvido de esa gran masa de funcionarios privilegiados cuyos sueldos se comen, escandalosamente, la mayor parte de los recursos destinados a los servicios públicos.

A corto y medio plazo, no veo a ningún político que sea capaz y que esté interesado en sanear estos servicios, aplicando medidas de adelgazamiento y reducción de funcionarios. Los políticos de hoy, en general, no son idealistas como los de antes. Se han convertido en funcionarios de la política y no tienen mayor pretensión que la de medrar y hacer carrera en el campo de la política. También saben que enfrentarse a los rentistas del sistema podría hacerles perder su carrera política.
Por lo tanto, no se arriesgan, Y sin afrontar riesgos, el futuro de nuestra jubilación, en lo que se refiere a las pensiones y a los gastos médico-sanitario-sociales, estará más negro que “els collons d’un grill socarrimat”, como dirían mis amigos catalanes. Como podemos fácilmente comprender, todo está meridianamente claro. Si los jubilados no se movilizan, el resto se movilizará sin los jubilados y, al final, lo hará contra los jubilados. Por consiguiente, la única salida que tienen las personas de edad para poder vivir con dignidad el resto de sus días, pasa porque constituyan un partido político que defienda sus intereses, tal como ya lo han hecho en Israel, donde, para empezar, han obtenido, en sus primeras elecciones, 7 parlamentarios sobre un total de 120, casi el 6% de los parlamentarios de la Knesset o Parlamento israelí. ¿Para cuándo aquí el partido de los pensionistas?. Si los pensionistas quieren hacerse respetar y evitar que su vida sea una miseria no tienen otro remedio que el de crearlo. Cuando obtengan el 7-10% del total de diputados del Congreso, podrán actuar como partido ‘bisagra‘, y entonces es cuando las personas de la tercera y cuarta edad se harán, no sólo respetar, sino también solicitar.
19 Septiembre, 2008 en 7:26 pm |
Pues me parece una idea fabulosa y si hace buenas propuestas y actua en consecuencia a este partido politico le caeran muchos votos y no solo los provenientes de la tercera edad. Por de pronto que cuenten con el mio aunque me queden casi treinta años para jubilarme.
Salu2
19 Septiembre, 2008 en 7:49 pm |
Tampoco lo tiene muy difícil. El resto de partidos desde el PSOE a IU pasando por el PP, CIU, PNV…y demás siglas, son tan malos que a nada que haga este partido sale el mejor seguro.
Hasta otra vez
Saludos cordiales
3 Diciembre, 2008 en 2:16 pm |
Desde hace tiempo estoy interesada en algo así. Creo que los jubilados tienen muy poca participación social excepto antes de unas elecciones, entonces si se les tiene algo más en cuenta, pienso que és por que no estan cohesionados y habria que hacer algo al respecto. Espero que prospere la idea y si alguien sabe algo más sobre el tema agradeceria la información además de estar dispuesta a colaborar. Gracias.
5 Diciembre, 2008 en 10:48 am |
Sres./as. Con un poco de retraso he leido sus comentarios en esta página WEB, el motivo de enviar mi comentario es que actualmente ya existe el Partido de los Pensionistas en acción en España. Este Partido fué legalizado en Noviembre del 2007 y ya nos presentamos en las pasadas elecciones del 9 de Marzo. Es un Partido que su única finalidad es defender a todo el colectivo de Pensionistas (jubilados, viudas, huerfanos, discapacitados, autónomos, etc.etc.), colectivo en el cual se encuentran las principales penurias de nuestra sociedad y tanto el Gobierno como los Partidos de la oposición, solo se acuerdan de nosotros en las elecciones, haciendonos promesas que despues no seran ejecutadas. Es por esto que nuestro Partido intenta unir a todo nuestro colectivo para poder reivindicar nuestros problemas y propuestas en el único lugar donde se realizan en el Gobierno.
Para cualquier información podeís dirigiros al télf. 660940622 o mediante e-mail a asoberanoc@hotmail.com.
Un saludo de Agustí Soberano Canet
Presidente del Partido de los Pensionistas en acción
15 Diciembre, 2008 en 2:02 pm |
Me gustaria recibir información sobre el Partido de los Pensionistas
ya que me encuentro en esta situación y con fuerzas para poder colaborar
en el intento de conseguir mejoras para nuestro colectivo
Gracias
2 Marzo, 2009 en 7:21 pm |
Hola Juanjo: Buscando por la red me he topado con tu bitácora. He leído todo tu currículo y es impresionante, llevas muchas horas de vuelo haciendo y organizando cosas. Seguramente no estás todavía jubilado; pienso no obstante, que las personas de tu catadura no se jubilan nunca, pero si alguna vez, dejaras tus “prospectivas” y dirigieras tus pasos hacia otros horizontes, podrías liderar un partido de “Jubilados” Y hacer de este modo, que tuviera la difusión y el éxito que nuestros mayores se merecen.
Mariona
3 Marzo, 2009 en 1:30 pm |
Gracias Mariona,
No creo que pueda liderar ese partido porque vivo fuera de Esoaña pero siempre se puede colaborar. ¿No crees?
Juanjo Gabiña
27 Marzo, 2009 en 9:46 pm |
Es de vital importancia que se cree cuanto antes un partido político que defienda a los jubilados. Somos 8 millones de jubilados o lo que es lo mismo; 8 MILLONES DE VOTOS. Me gustaría recibir información y poder participar.
CHE-CHU
18 Mayo, 2009 en 9:47 pm |
Les comento que aunque la idea es buena, hace unos años en mi pais existia el partido blanco de los jubilados, que al final termino desapareciendo. No se si porque lo absorvio un partido mayor o los dirigentes del mismo se vendieron al mejor postor. Aun así por mas que haya 8 millones de votos, habra que convencerlos a los mismos para que apoyen al partido y lograr asi los beneficios para todos los jubilados.
22 Junio, 2009 en 9:53 pm |
Viudas y jubilados con pensión mínima:
Recordemos: existe el art. 50 en la Constitución Española.
Hagamos publicidad de este legítimo derecho que está en profundo olvido.
Yo exijo este legítimo derechos.
Joselu
11 Noviembre, 2009 en 9:02 pm |
ACCIÓN POLÍTICA DE LA TERCERA EDAD – APTE
Pueden visitar nuestra web: http://www.partidoapte.com
También pueden conectar directamente a e.mail:
central@partidoapte.com o partidopoliticoapte@yahoo.es
Pueden programar una visita reunión con uno de nuestros directivos, responderemos a todas sus preguntas y sugerencias, estamos al servicio de todos los ciudadanos/as de cualquier edad, siempre de forma directa, unidos al pueblo, respetando sus ideales personales.
Es necesario un Nuevo Orden político, los partidos tradicionales están obsoletos, han fracasado en su forma de proceder y están muy lejos de los problemas del pueblo español. Unidos podemos cambiar y mejorar las cosas, solucionando los problemas básicos, cerca de todos/as.
Nuestro lema es VIDA-DIGNA-SIEMPRE.