Damos muy fácilmente por hecho que nuestros hijos, cuando son niños y hasta cuando son jóvenes adultos, acostumbran a vivir en el seno de las familias donde se les educa enseñándoles a compartir el cariño, el esfuerzo, la ayuda mutua y la solidaridad. Por otro lado, y de manera totalmente gratuita, pensamos que a ningún hijo le gustaría ver envejecer a sus padres pasando penurias físicas y económicas, sobre todo si se le ha educado en la generosidad y en la solidaridad y se da el caso que ambas virtudes las ha asumido como valores propios. ¿Es eso cierto o tan sólo es producto de nuestros deseos?. Ésta es una cuestión de las que más nos deberíamos preocupar cuando estamos educando a nuestros hijos. ¿El sistema de valores sobre el que basamos la educación de nuestros hijos plantea que la generosidad es una virtud primordial?. ¿Con el ejemplo que les damos como padres, pensamos que se están fortaleciendo los vínculos intergeneracionales?.
Cuando el neoliberalismo tambalea
8 julio, 2008Las fuerzas de la naturaleza —el agotamiento de los recursos naturales, en especial, el petróleo y las leyes físicas— le han puesto freno a su alocada carrera y lo han tumbado. Ahora el neoliberalismo sólo vive su agonía. Una agonía que nos ocasionará, por culpa de sus poderosos adeptos, demasiados sufrimientos y penalidades. Pero ya, en el mundo que emerge, nunca podrá volver a florecer de la manera que lo hizo anteriormente.
La inspiración de Georgescu-Roegen
4 julio, 2008Nicholas Georgescu-Roegen, nacido en Rumanía y exiliado, posteriormente, a Estados Unidos, fue uno de los economistas más excepcionales que hemos conocido dentro del ámbito de las ciencias económicas del siglo XX. Georgescu-Roegen está considerado también como uno de los principales impulsores de lo que, en la actualidad, algunos denominan bioeconomía y otros —que prefiriendo escaparnos de su excesivo e interesado sesgo ambiental— denominamos economía sostenible. Lo ambiental tiene una gran importancia pero no es la única dimensión que nos importa para alcanzar la sostenibilidad. Lo social y lo económico también pesan mucho, pero lo van a hacer cada vez más, debido a la crisis energética creciente y al deterioro progresivo del equilibrio social que se está produciendo ahora que abundan por millones los sufridos ‘mileuristas’.
Escrito por Juanjo Gabiña