El aumento del consumismo y la creación artificial de nuevas necesidades materiales tienen más importancia de lo que nos pensamos. Se producen muchos absurdos e incongruencias en nuestro modelo económico, al tiempo que ponemos en grave riesgo la viabilidad económica de las generaciones futuras a las que, de seguro, vamos a dejar sin algunos recursos naturales de vital importancia, como el petróleo para usos no energéticos.
En efecto, el crecimiento de nuestro actual modelo económico se basa en el consumo. A medida que consumimos más, más ricos nos hacemos —y debido al intercambio desigual, del que tanto nos beneficiamos, otros se hacen más pobres, desde luego. Consumir es lo importante, aunque no necesitemos para nada que sea un producto de marca o ya tengamos suficiente de ello. Poco importa a los gobiernos, si para ello también aumentan nuestros niveles de despilfarro. Dicen que hagamos compras responsables —que si debemos hacer— pero todo es un cuento chino pues los gobiernos no predican con el ejemplo como deberían. Para hacer una compra responsable, la Administración debería controlar los abusos que se cometen en las subidas de precios y que suelen hacer los intermediarios que intervienen en la cadena de valor, cosa que no se controla. Además, permite que sólo se opere desde la oferta y se pongan tantas trabas a que se trabaje desde la gestión de la demanda.
Escrito por Juanjo Gabiña