La palabra clave es “pánico” y se refiere al estado de ánimo con que recibiremos la grave crisis energética que se nos avecina, a corto plazo. Paradójicamente, y a pesar de su extrema gravedad, para muchos dirigentes, no se trata de ninguna noticia novedosa. Escucharon y vieron los avisos de peligro, repetidamente, pero hicieron como el avestruz. No quisieron saber nada de problemas y prefirieron continuar haciendo más de lo mismo, esperando a que las cosas se solucionaran solas, como casi siempre hicieron. En general, la táctica de no hacer nada, y esperar a que las cosas se solucionaran por sí mismas, les había funcionado muchas veces pero, esta vez, no les funcionó ya que el cambio era de naturaleza estructural y, además, era de un gran calado.
La hora de las renovables
6 marzo, 2008Cuando ya el petróleo se acerca a los 105 dólares el barril, podemos anunciar que las energías renovables entraron ya en una fase determinante de su desarrollo. El aumento continuo del precio de los hidrocarburos y, por consiguiente, de la electricidad, mayoritariamente producida a partir de los combustibles fósiles, cuestiona cada vez más la capacidad de estas energías para poder mantener, ellas solas, un crecimiento sostenible de la actividad económica. Esta situación conduce a muchos países, en especial a los de la Unión Europea, a mirar cada vez más hacia los países precursores, los que facilitaron el desarrollo rápido de las energías renovables. El matiz sobre la palabra “rápido” es importante porque sería falso decir que la inmensa mayoría de los países no hacen nada por el desarrollo de las energías renovables.
Escrito por Juanjo Gabiña