El mercado no puede seguir siendo el centro de la economía y si éste quiere perpetuarse no tendrá más remedio que supeditarse a las leyes físicas de la naturaleza. En un mundo limitado como el nuestro desde la ciencia se sostiene que deberíamos prestar una atención especial a las leyes de la Termodinámica, deberíamos buscar la consecución de la sostenibilidad, es decir, el equilibrio entre el uso que el sistema económico hace de los recursos naturales y la posibilidad de regeneración de los mismos. Si queremos sobrevivir a nuestro fatal destino al que nos conduce nuestra esclavitud y supeditación al lucro y a la usura, la economía deberá incorporar aquellas nociones biofísicas centradas fundamentalmente en principios energéticos que son los que, verdaderamente, explicarán nuestra viabilidad económica.En otras palabras, deberá ser sostenible.
¿Por qué seremos tan imprudentes?
8 octubre, 2007Somos imprudentes porque se nos agota el petróleo y todavía, en Euskadi, seguimos apostando por la carretera y dejando que se edifiquen viviendas sin necesidad, habiendo tantas viviendas vacías, excesivamente caras y sin apenas eficiencia energética. Tampoco hemos hecho apenas nada para disminuir nuestra dependencia del petróleo, impulsando la producción energética en base a las energías renovables y, encima, todavía ni tan siquiera hemos sido capaces de construir ningún parque eólico en Gipuzkoa, uno de los Territorios históricos de Euskal Herria. La culpa no es sólo la de nuestros dirigentes porque a ellos los elegimos entre todos y, además, aquí y ahora, a quienes nos gobiernan les sale gratis que cada vez incumplamos más con Kyoto. Somos unos cobardes bajó el poder de la ‘omertá’ que nos hace callar y nos impide protestar por nuestra imprudencia.
Reino Unido: un país que quiere ser responsable
2 octubre, 2007Otros países, como Euskadi, ni lo intentan pues, a la vista del rápido crecimiento que nuestras emisiones de CO2 a la atmósfera están experimentando, apenas hacen nada. Estamos más alejados de cumplir con nuestros compromisos de reducción de emisiones que recoge el Protocolo de Kyoto. De este modo, el objetivo de apartar de nosotros uno de los peores escenarios globales, como es aquel que considera un cambio climático abrupto que nos conduciría a una nueva glaciación, cada vez lo tenemos más difícil.
Escrito por Juanjo Gabiña