El desafío planteado por China es extraordinario. Este grande y populoso país, que representa 1/5 de la población mundial, deberá demostrar que es capaz de lograr sus objetivos en materia de desarrollo sostenible como lo ha hecho hasta ahora cuando, en menos de dos años, ha sido capaz de retirar progresivamente el empleo de la gasolina con plomo y cuando recientemente ha establecido normas de emisiones para todos los nuevos coches que son equivalentes a nuestras normas europeas. Sobre esta apuesta pesan diferentes y, a su vez, opuestos pronósticos.
Escrito por Juanjo Gabiña