La electricidad producida a partir de la energía solar, la geotérmica, la eólica y la debida a las olas podría representar una proporción considerable de la demanda global para el periodo 2020-2025 si conseguimos que las políticas energéticas que se aprueben y se pongan en marcha se hagan de la manera correcta. Las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía (EIA), que suelen ser muy continuistas, indican que la demanda de energía global aumentará en más de un 50% hacia el año 2030. También prevén que sólo el 60% de este aumento de la demanda podrá cubrirse utilizando el petróleo y el gas natural como fuentes de energía (y en un 80% si se incluye también el carbón).
Escrito por Juanjo Gabiña