Si el modelo de desarrollo socioeconómico que hemos conocido los países desarrollados no puede funcionar para China, tampoco funcionará para la India, que tiene una economía con un crecimiento del 7% anual y una población proyectada que llegará a sobrepasar a China en el 2030. Mucho menos llegará a funcionar para otros 3.000 millones de personas que viven en los países en vías de desarrollo y que también desean consumir como nosotros. Como conclusión más importante, y quizás la mejor lección que podemos aprender, es que en una economía global, cada vez más integrada, donde todos los países están compitiendo por los mismos recursos que son cada vez más escasos, este modelo de desarrollo tampoco continuará funcionando para los 1.200 millones de personas que vivimos en los países desarrollados.
Los límites físicos al crecimiento
6 mayo, 2006Desgraciadamente, el fenómeno chino no es un caso aislado. El resto de países emergentes como India, Brasil, Rusia y Sudáfrica plantean retos parecidos. Está claro que juegan con la única ventaja que les deja el mercado, la mano de obra barata. Podrá parecer injusto pero como ningún país desarrollado ha hecho nada para superar el intercambio desigual creciente entre los países pobres y los ricos, la respuesta de los países emergentes es tan condenatoria como la que cicateramente hemos dado los países desarrollados al imponer una globalización que no atiende a las necesidades sociales, ni respeta el medio ambiente. Así pues, la competencia en los mercados mundiales se presenta muy dura para muchas empresas guipuzcoanas. Sobre todo, cuando está demostrándose que estos países emergentes aprenden tan deprisa y conocen un alto ritmo de crecimiento que crece sin parar, año a año. Sin embargo, ¿Cuáles son los límites?.
La globalización ‘made in china’
2 mayo, 2006Se suele situar el nacimiento de la globalización a comienzos de los años 90. Este proceso permitió que las multinacionales pudieran jugar un papel clave, no sólo en el control de la economía, sino también en el control de la propia sociedad. Así, el mundo de la economía pudo llegar a ser el líder del desarrollo mundial ya que tanto la política como la esfera de lo social, de igual modo que la esfera de lo ambiental, quedaban supeditadas al sacrosanto mercado. Un mercado que cuenta cada vez con menos manos invisibles ya que está manejado por las grandes multinacionales.
Escrito por Juanjo Gabiña