Me refiero a que decrece escandalosamente la población autóctona vasca, y por ende la guipuzcoana, ya que hemos creado las bases para que literalmente los vascos nos estemos castrando. Tengo ocho hijos, de los cuales seis viven todavía conmigo y desearía que algún día puedan volar y crear su nido. Por lo tanto, sé muy bien lo que cada padre y madre guipuzcoanos piensan y sufren cuando ven que sus hijos no pueden abandonar el hogar familiar y formar su propio hogar porque sus empleos no se lo permiten y los desproporcionados precios de los pisos les son inasequibles. Mi denuncia se dirige a quienes pudiendo y teniendo el poder para corregir estas anomalías, no hacen nada para solucionar un problema que dura más de dos décadas y que amenaza seriamente la sostenibilidad futura de Gipuzkoa, País Vasco.
Escrito por Juanjo Gabiña