Es cierto que el Desarrollo Sostenible tiene mucho que ver con el cuidado y la protección, cuando no la recuperación, del medio ambiente. Sin embargo, también tiene que ver con otros factores que no son sólo los ambientales. Se deben tener en cuenta también los factores sociales y los factores económicos. Así pues, el capital natural, el capital humano y el capital social (donde se incluye el económico) son los tres pilares que sustentan el Desarrollo Sostenible.
En teoría, se debe perseguir un equilibrio armónico entre el desarrollo de los tres capitales. Sin embargo, conviene recordar aquí que hasta ahora han sido los factores de índole económica los que han prevalecido frente al resto. En la práctica y en general, han sido las razones económicas las que únicamente han sido tenidas en cuenta. En especial, han sido los factores financieros los que han prevalecido por encima de todos los demás, en esta era donde lo que prima es la corrupción y la avaricia. Los factores socioeconómicos y económicos no financieros, los factores ambientales y los factores sociales apenas fueron considerados a la hora de valorar las diferentes alternativas. Bastaba con justificar la viabilidad económico-financiera de un determinado proyecto para que éste fuese aprobado sin más discusión.
Sin embargo, sobre todo cuando los proyectos suponían un cambio de escala importante, a veces surgía una fuerte contestación ciudadana. Tal fue el caso de la central nuclear de Lemonitz. Al principio, se levantaron algunas voces en contra. Poco a poco, aumentaron estas voces de protesta hasta hacerse un gran clamor en Euskadi, contrario a Lemonitz. De alguna manera, tomó sentido el hecho del peligro potencial que representaba tener una central nuclear tan cerca de una gran núcleo de población como era el Bilbao-Metropolitano. Personalmente opino que fue la gran oposición a su construcción que se creó la que determinó su paralización. Sin embargo, reconozco que hay bastantes más que consideran que, sin la implicación directa de ETA, la paralización de las obras de Lemonitz hubiera sido una tarea casi imposible. Cada cual que juzgue la historia como quiera. Lo que deseo destacar aquí es que para hacer valer los factores socioeconómicos y ambientales se necesitaba luchar mucho contra la imposición determinante de los factores económico-financieros. Nada era gratuito.
Del mismo modo acontecía con los factores sociales y con muchos factores económicos no financieros. El enfoque cortoplacista de las políticas hacía que, en general y en aras de garantizar el crecimiento económico, fueran factores que también eran perdedores. De hecho, estos factores sociales y socioeconómicos, hasta que no surgieron los movimientos obreros y éstos se consolidaron en partidos y sindicatos apenas tuvieron valor. Por suerte y por la lucha de muchos, Europa ha consolidado una sociedad donde los factores sociales, socioeconómicos y económicos que atienden el largo plazo han ido teniendo mucho peso a la hora de la toma de decisiones. A partir de entonces, la creación de empleo y el crecimiento económico han ido casi siempre de la mano. Los diferentes gobiernos socialdemócratas y progresistas conocidos le dieron una gran importancia a las conquistas sociales y contribuyeron a la creación del Estado de Bienestar. Es así como hemos alcanzado estas cotas tan altas en materia de educación, de sanidad, de urbanismo y algo menos de bienestar. El desarrollo tecnológico y el hecho de poder contar con una fuente de energía barata como era el petróleo han contribuido decisivamente a ello. Sin embargo, la globalización de la economía y el fin del petróleo barato están dando muestras evidentes del agotamiento del actual modelo socioeconómico. En el horizonte se vislumbran unos nubarrones muy negros.
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Aquí es importante distinguir entre el capital social y el capital humano. Desde un punto de vista científico la participación humana (ya sea como factor de producción o como elemento de demanda cliente o como parte de un circulo entre el papel de productor hasta el papel de consumidor) se ha reducido en este esquema a un factor de producción.
Pero ademas queda el papel de la participación humana como adquiriente con derecho exclusivo de los beneficios particulares de los resultados del proyecto, es decir como propietarios societarios de las utilidades pecuniarias.
En resumen la participación en estas tres dimensiones (factor de producción; cliente y/o socio capitalista) se reparten o distribuyen en lo que se está llamando aca en el artículo como capital humano y capital social, lo cual incluye solo lo correspondiente a la fuerza laboral y a los socios propietarios de la empresa.
Esa diferencia es complicada para explicar los procesos de toma de decisiones. Evidentemente la capacidad de decisión de los humanos que participan en cualesquiera de estos tres papeles es muy diferente. Claro que a través de las actuaciones en el día a día cada uno tiene su propio poder de decisión, pero en la etapa de inversión ¿Cuál es la participación de cada uno? Pues correctamente el artículo sugiere que se está superando las decisiones excluyentes de los dos grupos conformados por los clientes y por los trabajadores. Pero, si eso es cierto ¿cuáles son los mecanismos concretos que logran tal participación? Los propietarios de la empresa son los que deciden la inversión, los trabajadores ni siquiera están vinculados al proyecto ni a la empresa y los clientes tampoco. La participación de estos último es sustituida por las estimaciones de mercado de analistas que han sido designados por los mismos propietarios y que muchas acomodan convenientemente los estimados de la demanda ( o sea el deseo de los clientes o la sociedad en el sentido sociológico) como favorable y que acepta tales inversiones. Es un poco complejo este tema, ¿No? Saludos y felicitaciones por vuestro esfuerzo y aporte al conocimiento. Gracias, JM.